En una iniciativa que promete encender el debate en San Lázaro, el Partido del Trabajo (PT) ha presentado formalmente una propuesta para reformar la Ley del Impuesto sobre la Renta (ISR). El objetivo: gravar los patrimonios netos de las personas físicas más acaudaladas del país con tasas impositivas anuales de hasta el 3.5%.
La propuesta, impulsada por el diputado José Luis Sánchez González, va dirigida exclusivamente a contribuyentes —residentes en México o extranjeros con establecimiento permanente en territorio nacional— cuyo patrimonio neto supere los 100 millones de pesos (MDP).
De acuerdo con el proyecto de reforma, el impuesto no se limitaría a cuentas bancarias, sino que abarcaría una amplia gama de activos de lujo y capital, entre los que destacan:
- Bienes inmuebles y vehículos: Autos, barcos y aviones.
- Capital financiero: Acciones, depósitos e inversiones diversas.
- Activos suntuarios: Obras de arte, joyas, derechos y títulos.
La iniciativa plantea un esquema de tasas progresivas que se aplicarían al cierre de cada año fiscal, estructurado de la siguiente manera:
| Patrimonio Neto | Tasa Anual Propuesta |
|---|---|
| De 100 MDP a 500 MDP | 1.5% |
| De 500 MDP a 1,000 MDP | 2.5% |
| Superiores a 1,000 MDP | 3.5% |
El legislador petista argumenta que este impuesto permitiría una redistribución más equitativa de la riqueza y fortalecería las arcas públicas mediante la contribución de quienes poseen los capitales más altos del país. Sin embargo, la propuesta enfrenta el reto de ser analizada por la Comisión de Hacienda, donde sectores de oposición y cámaras empresariales suelen señalar que este tipo de gravámenes podrían incentivar la fuga de capitales.
Esta medida se suma a una tendencia global de «impuestos a las grandes fortunas» que ha sido discutida en diversos foros internacionales para financiar programas sociales y reducir la brecha de desigualdad.
Con información de El Universal
