La Copa Mundial 2026 fue testigo de otro choque de alta intensidad en el estreno del Grupo C. La selección de Brasil, en el debut oficial de Carlo Ancelotti en el banquillo mundialista, no logró pasar del empate ante Marruecos, combinado que ratificó por qué es considerado uno de los rivales más peligrosos del planeta tras su histórica actuación en Qatar 2022.
El encuentro disputado en New Jersey desnudó las cuentas pendientes que arrastra el conjunto sudamericano. A pesar de contar con individualidades desequilibrantes en ataque, la canarinha evidenció severos problemas en la gestación de juego y transiciones en el medio campo, debilidades que la disciplina táctica de los norafricanos supo explotar desde el primer minuto.
Marruecos saltó a la cancha con la base de su generación dorada intacta. Figuras de la talla de Achraf Hakimi, Noussair Mazraoui, Yassine Bounou y la incorporación estelar de Brahim Díaz demostraron que el cuarto lugar del mundo obtenido hace cuatro años no fue ninguna casualidad y que este 2026 buscan repetir la hazaña.
Cuando Brasil parecía asentarse mejor en el terreno, llegó el golpe africano. En una genialidad ofensiva, Brahim Díaz filtró un pase milimétrico que dejó a Ismael Saibari mano a mano frente a Alisson Becker; el atacante marroquí definió con una sutileza impecable, picando el balón por encima del guardameta del Liverpool para adelantar a los suyos y silenciar a la parcialidad brasileña.
La respuesta de la pentacampeona del mundo tuvo que venir desde la genialidad individual de su nueva referencia ofensiva:
- El peso de la camiseta: Ante la baja sensible de Neymar Jr. —quien se recupera de una lesión y se espera que pueda ver acción hasta la segunda o tercera fecha de la fase de grupos—, Vinicius Jr. se echó el equipo al hombro.
- El gol del alivio: El extremo del Real Madrid sacó un soberbio derechazo desde fuera del área que dejó sin opciones a «Bono», decretando el empate definitivo y rescatando un punto para los dirigidos por Ancelotti en un estreno sumamente complicado.
Con este resultado, el Grupo C arranca al rojo vivo. Brasil tendrá que ajustar piezas de cara a la segunda jornada si quiere consolidar su cartel de favorito, mientras que Marruecos vuelve a enviar un mensaje contundente a las potencias del torneo: están listos para competirle de igual a igual a cualquiera.
Con información de Heraldo
