Un equipo de constructores y voluntarios de aeronaves experimentales en el estado de Nueva Jersey se encuentra en la fase final de ensamblaje de un avión único en la historia de la aviación. La aeronave está adaptada de forma exclusiva para Jessica Cox, quien ostenta el hito de ser la primera piloto en el mundo en volar sin brazos, operando todos los mandos únicamente con los pies.
Bautizado significativamente como el «Impossible Airplane» (El Avión Imposible), el proyecto proyecta realizar sus primeras pruebas de vuelo en el verano de 2027, según confirmaron fuentes de la Asociación de Propietarios de Aeronaves y Pilotos (AOPA) junto con medios especializados del sector.
La historia de Cox tomó un giro determinante tras un incidente en el Aeropuerto Internacional JFK de Nueva York, donde su aeronave original —un modelo Ercoupe 415-C de 2008 diseñado de fábrica sin pedales de timón— sufrió severos daños estructurales a causa del flujo de empuje (jet blast) provocado por un avión privado.
La búsqueda de talleres especializados en la Costa Este para la reparación derivó en un movimiento solidario de mayor escala:
- Contacto clave: Cox contactó a Gene Bunt, integrante del Capítulo 898 de la Asociación de Aeronaves Experimentales (EAA).
- Liderazgo técnico: Bunt sumó al proyecto al Dr. Robert Newman, educador jubilado y experimentado constructor de aeronaves, quien asumió la dirección de un equipo de ingenieros y mecánicos voluntarios.
- Concepto a medida: Ante la creencia generalizada de que era inviable diseñar una aeronave compleja para vuelo exclusivo con los pies, el equipo adoptó el desafío bajo el nombre de «El Avión Imposible».
A diferencia de las adaptaciones menores sobre modelos comerciales estándar, el nuevo avión es una versión sustancialmente modificada de un Van’s RV-10 de cuatro plazas. El diseño reconfigura por completo la ergonomía de la cabina:
- Panel e instrumental adaptado: La disposición de los indicadores y botones fue reubicada para permitir un alcance ágil y preciso mediante las extremidades inferiores.
- Sistemas de control directo: Tanto el acelerador como los mandos de navegación principales fueron optimizados para responder a la presión plantar sin perder sensibilidad ni tiempo de respuesta.
- Seguridad para trayectos largos: Los ajustes garantizan estándares de redundancia y confort ergonómico pensados para vuelos de larga distancia.
Con esta construcción, el equipo de Nueva Jersey no solo busca devolver a Cox a los cielos, sino sentar un precedente técnico en la ingeniería aeronáutica inclusiva.
Con información de Heraldo
