Una familia de Tennessee interpuso una denuncia pública contra el Hospital Ascension Saint Thomas Midtown tras señalar que una de sus pacientes, una mujer de 72 años identificada como Glenda Dorton, quedó paralizada del pecho hacia abajo debido a la administración errónea de un fármaco previo a un procedimiento quirúrgico.
Según el testimonio de los allegados, la septuagenaria ingresó al centro médico para someterse a una intervención programada de reemplazo de rodilla, para la cual requería la aplicación de una anestesia epidural destinada al control del dolor.
De acuerdo con las declaraciones brindadas por la familia al medio local WSMV, el personal médico le habría suministrado cloruro de potasio en lugar de bupivacaína, la sustancia anestésica requerida para la prueba previa a la operación.
El intercambio de los compuestos provocó daños inmediatos e irreversibles en el sistema nervioso de la paciente:
«Mi suegra notó que algo andaba mal desde el momento en que despertó. Sentía un ardor extremo y picazón en todo el cuerpo, seguido por la pérdida total de sensibilidad en sus piernas», relató Kristina Buell, nueras de la víctima.
Dorton permanece ingresada en la unidad de cuidados intensivos del centro hospitalario con un diagnóstico de parálisis permanente en la parte inferior del cuerpo.
- Evolución médica: Los familiares señalaron que la prioridad actual se centra en garantizar la asistencia médica especializada que requerirá de forma permanente para adaptar su estilo de vida tras la lesión.
- Proceso legal: La familia de la víctima evalúa el inicio de acciones judiciales contra la institución médica para determinar las responsabilidades del personal involucrado en la cadena de preparación y suministro de los medicamentos.
Con información de Heraldo
