Este martes 13 de enero, la comunidad de Oregón sigue con estupor los detalles del juicio contra Koko Miller, una mujer de 57 años acusada de permitir que dos perros de raza Gran Danés atacaran mortalmente al menor que tenía bajo su cuidado. El caso ha generado una profunda indignación tras revelarse que la tragedia ocurrió a pesar de las advertencias previas sobre la agresividad de los animales.
La víctima fue identificada como Loyalty Scott, un estudiante de primer grado que perdió la vida en el domicilio de Miller. Según los testimonios presentados ante el tribunal de circuito, los canes habrían atacado al niño al percibirlo como un «juguete» mientras corría.
Koko Miller fue arrestada y enfrenta cargos graves por:
- Homicidio por negligencia criminal.
- Mantenimiento de un perro peligroso con resultado de muerte.
- Maltrato criminal en primer grado (dos cargos).
Durante la apertura del juicio, el fiscal Chuck Mickley sostuvo que existían «peligros obvios y claros» que la acusada decidió ignorar. Se alega que Miller tenía pleno conocimiento de la conducta agresiva de sus perros y que la muerte del menor era una tragedia totalmente evitable.
Lo que añade una capa de dolor al caso es la relación cercana entre las familias. La abuela de Loyalty Scott, quien dejó al niño al cuidado de Miller ese día, relató que eran amigos de hace mucho tiempo e incluso compartían vacaciones juntos.
Las autoridades detallaron que, al momento de la llegada del pequeño, los dos perros se encontraban en la cochera de la vivienda. Minutos después, se desataría el ataque que terminó con la vida del menor ante el horror de los vecinos de la zona.
Con información de Milenio
