En una sesión marcada por el consenso político, el Senado de la República aprobó por unanimidad, con 121 votos a favor, la reforma constitucional que reduce la jornada laboral en México. La iniciativa, impulsada por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, busca modernizar las condiciones de trabajo en el país tras décadas de estabilidad en los horarios legales.
La reforma modifica el Artículo 123 de la Constitución, estableciendo un cambio estructural en el esquema de trabajo que, sin embargo, no será inmediato, sino que se ejecutará bajo un esquema de transición.
Para evitar desequilibrios económicos y permitir que las empresas ajusten sus plantillas, el dictamen establece una implementación progresiva durante los próximos cuatro años. El esquema de reducción quedó definido de la siguiente manera:
| Año | Jornada Semanal |
|---|---|
| 2027 | 46 horas |
| 2028 | 44 horas |
| 2029 | 42 horas |
| 2030 | 40 horas |
Uno de los puntos clave de la reforma es la protección al ingreso de los trabajadores: la disminución de horas no podrá implicar, bajo ninguna circunstancia, una reducción en los salarios ni en las prestaciones vigentes.
No obstante, el dictamen presenta matices importantes:
- Descanso: La reforma no establece como obligación los dos días de descanso semanal, manteniendo la flexibilidad en la distribución de la jornada.
- Horas Extra: Se aprobó un incremento en el límite de horas extra permitidas, pasando de 9 a 12 horas semanales, con el fin de compensar las necesidades operativas de las empresas durante la transición.
Con esta aprobación, México se encamina a alinearse con los estándares internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en una medida que, según el gobierno federal, busca mejorar la productividad y la calidad de vida de la fuerza laboral mexicana.
Con información de Milenio
