Tras permanecer clausurada al público durante casi dos semanas, la emblemática zona arqueológica de Chichén Itzá reanudó de manera oficial sus operaciones este lunes, recibiendo nuevamente a miles de turistas nacionales e internacionales. A partir de esta reapertura, el ingreso a la antigua ciudad maya se realizará bajo un esquema completamente renovado a través del moderno Centro de Atención a Visitantes (CATVI).
El cierre del sitio, que se prolongó por un espacio de 13 días, llegó a su fin gracias a una mesa de diálogo y negociación en la que participaron guías de turistas, artesanos locales, autoridades de los tres niveles del gobierno de Yucatán y altos funcionarios del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Tras alcanzar consensos clave para el beneficio de todas las partes, se procedió a levantar las restricciones de acceso.
El nuevo CATVI fue diseñado con la finalidad de optimizar la infraestructura turística del lugar y concentrar en un solo complejo todos los servicios de taquilla, ingreso y atención al público, buscando elevar los estándares de calidad en la experiencia de los viajeros. Con esta actualización tecnológica y logística, el antiguo parador turístico que funcionó durante décadas ha quedado formalmente fuera de operación y ya no se utilizará para el ingreso a las ruinas.
Una de las principales preocupaciones que rodeaban la apertura del nuevo centro de atención era la situación de los trabajadores locales. Las autoridades correspondientes aclararon los siguientes puntos:
- Garantía laboral: Se confirmó que ninguno de los 666 artesanos registrados que ejercen su actividad comercial al interior del recinto fue retirado o despojado de sus espacios de trabajo.
- Reubicación estratégica: Los comerciantes fueron asignados a nuevas áreas como parte de una reorganización integral obligada por la puesta en marcha de este nuevo esquema operativo.
Desde las primeras horas de la mañana de este lunes, se pudo registrar una importante afluencia y largas filas de visitantes ansiosos por retomar los recorridos habituales por las monumentales estructuras, entre ellas la icónica pirámide de Kukulcán.
Con el flujo normalizado, Chichén Itzá —declarada una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno y Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco— se reactiva como el principal motor económico y turístico del sureste mexicano de cara a las próximas temporadas vacacionales.
Con información de Milenio
