El inicio de la huelga nacional convocada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) derivó este lunes 1 de junio en una violenta jornada de confrontación en el corazón de la capital mexicana. Lo que comenzó como una megamarcha programada a las 09:00 horas desde el Ángel de la Independencia concluyó con enfrentamientos, el uso de explosivos caseros y un saldo preliminar de múltiples personas lesionadas al intentar vulnerar el perímetro de seguridad del Zócalo capitalino.
La tensión máxima se concentró en el cruce de las calles Venustiano Carranza y 20 de Noviembre, en el Centro Histórico. En este punto, un grupo de manifestantes afines al magisterio intentó derribar por la fuerza las vallas metálicas de alta resistencia que habían sido instaladas para resguardar el acceso a la Plaza de la Constitución, desencadenando la respuesta de los elementos de la policía capitalina encargados de custodiar las estructuras.
De acuerdo con los reportes oficiales y las evidencias fotográficas difundidas por la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), los inconformes emplearon artefactos explosivos de fabricación artesanal para quebrar las líneas policiales. Los dispositivos fueron elaborados de forma casera utilizando tubos de PVC rellenos de pólvora y piedras, los cuales funcionaban como metralla al momento de la detonación, proyectando los fragmentos a gran velocidad y multiplicando el riesgo de daño físico para los presentes.
La detonación de los petardos y los objetos lanzados durante el disturbio dejaron un saldo de al menos tres personas heridas con cuadros de diversa gravedad:
- Lesión en el rostro: Un docente proveniente del estado de Guerrero resultó herido en la mejilla tras la explosión de un artefacto a nivel del pavimento mientras intentaba remover las barreras metálicas.
- Daño ocular: Un segundo maestro sufrió un fuerte impacto en la zona ocular, comprometiendo uno de sus ojos debido a los objetos lanzados en la trifulca.
- Transeúnte afectado: Un ciudadano ajeno a la movilización que caminaba por el sector fue alcanzado por un explosivo, presentando heridas en la región abdominal.
El desarrollo de los enfrentamientos generó versiones encontradas entre los cuerpos de seguridad y los líderes de la movilización. Integrantes de la CNTE denunciaron públicamente en el sitio que las fuerzas policiales los repelieron mediante el uso de gases lacrimógenos y otros dispositivos de dispersión.
Sin embargo, la SSC rechazó categóricamente los señalamientos sobre el uso de balas de goma o armamento disuasivo similar. La dependencia capitalina enfatizó que el personal policial desplegado en el operativo de contención carecía de armas y únicamente portaba equipo de protección personal —consistente en cascos, escudos, coderas y rodilleras—, además de extintores para sofocar posibles conatos de incendio.
Ante la gravedad de los acontecimientos, personal de la Comisión de Derechos Humanos que se encontraba realizando labores de observación en la zona recolectó y resguardó dos cartuchos o contenedores presuntamente vinculados a las detonaciones. Estos indicios materiales fueron asegurados para ser integrados formalmente en la denuncia correspondiente y así determinar las responsabilidades penales de esta jornada de protesta que mantiene en alerta a las autoridades de la Ciudad de México.
Con información de El Universal
