El Volkswagen Sedán, popularmente bautizado en el imaginario colectivo como «Vocho», ha dado un salto tecnológico histórico en tierras mexicanas. Décadas después de haberse consolidado como el máximo símbolo de la movilidad popular en el país, un grupo de jóvenes universitarios del estado de Guanajuato logró reinventar este icono automotriz al transformarlo en un vehículo totalmente sustentable y libre de emisiones.
El proyecto de ingeniería fue desarrollado por un equipo de 15 alumnos de la Universidad San Andrés de Guanajuato, con sede en la ciudad de León. La iniciativa surgió originalmente como un desafiante reto académico propuesto por el rector de la institución, quien ofreció su propio automóvil particular para que los estudiantes demostraran la aplicación práctica de sus conocimientos en ingenierías y energías limpias. Tras meses de trabajo en los talleres, el prototipo ha comenzado a recorrer distintos foros tecnológicos del país, despertando un fuerte interés comercial y científico.
El principal valor del proyecto radica en el respeto a la identidad del vehículo: por fuera, el automóvil conserva intacta la icónica estética redondeada que enamoró a generaciones de conductores, pero bajo el capó esconde una reingeniería absoluta. El sistema de propulsión de combustión interna original fue reemplazado por un tren motriz eléctrico de última generación.
De acuerdo con la ficha técnica provista por los desarrolladores, el sistema destaca por los siguientes componentes:
- Motor eléctrico de alta eficiencia acoplado de manera directa a la transmisión manual original del auto.
- Paquete de baterías de litio con una capacidad de 96 volts como fuente de energía principal.
- Controlador electrónico central, encargado de gestionar el flujo energético y optimizar el rendimiento del vehículo.
- Convertidor de voltaje integrado para alimentar la línea secundaria del carro.
Los creadores explicaron que, para mantener la funcionalidad y seguridad del habitáculo, se diseñó un circuito secundario complementario de 12 volts. Esta red independiente es la encargada de dar energía a los componentes tradicionales del coche, tales como el sistema de iluminación exterior e interior, el tablero de instrumentos original y los limpiaparabrisas, garantizando que sigan operando de forma idéntica al modelo de fábrica.
En cuanto a sus capacidades en el asfalto, los estudiantes informaron que el «Vocho» eléctrico es capaz de alcanzar una velocidad máxima estimada de 120 kilómetros por hora, una cifra competitiva para entornos urbanos y trayectos interurbanos de corta distancia.
Aunque el prototipo ya se encuentra plenamente funcional, el equipo de investigación señaló que un dato crucial aún permanece bajo reserva: la autonomía total que ofrece el banco de baterías de litio con una sola carga completa. Este indicador técnico se dará a conocer una vez que concluyan las pruebas de resistencia dinámicas en carretera, marcando el último paso antes de evaluar la viabilidad de replicar este modelo de conversión a gran escala en el parque vehicular del país.
Con información de Heraldo
