Una tragedia sacudió a la capital pakistaní este miércoles 26 de agosto tras registrarse un incendio en la unidad neonatal del Instituto Pakistaní de Ciencias Médicas (PIMS), uno de los centros de salud públicos más importantes del país. El siniestro dejó un saldo preliminar de al menos 14 bebés recién nacidos fallecidos.
La emergencia se desató alrededor de las 7:00 horas (tiempo local) en el área materno-infantil del recinto, generando una intensa movilización de los cuerpos de rescate y escenas de tensión entre los familiares que aguardaban noticias en las inmediaciones del hospital.
Las primeras indagatorias apuntan a que el fuego se originó por un desperfecto en un sistema de climatización dentro de la sala donde permanecían los lactantes bajo tratamiento.
El ministro de Salud de Pakistán, Mustafa Kamal, detalló que se produjo una explosión en el equipo de aire acondicionado, hipótesis que coincide parcialmente con los reportes preliminares del centro médico, que aludían a un cortocircuito.
Las autoridades sanitarias precisaron que la alta concentración de oxígeno ambiente —utilizada para el soporte vital de los recién nacidos— actuó como un acelerador del fuego, propiciando que las llamas se propagaran velozmente y complicando los rescates.
Ante la magnitud del evento, el primer ministro Shehbaz Sharif ordenó la apertura inmediata de una investigación penal y técnica para deslindar responsabilidades. Como primera medida institucional, el Ejecutivo dispuso la separación temporal del secretario federal de Salud de su cargo mientras concluyen los peritajes.
- Revisión de protocolos: Equipos periciales inspeccionan la estructura para determinar si el establecimiento contaba con las medidas de seguridad y prevención de incendios normativas.
- Exigencia de justicia: Parientes de las víctimas se congregaron a las afueras del PIMS para demandar transparencia y el esclarecimiento de las condiciones operativas en las que funcionaba el área neonatal.
Con información de Heraldo
