El incremento de reportes por ciberdelitos y fraudes financieros en plataformas digitales ha vuelto a poner en el foco la vulnerabilidad de las operaciones bancarias en México. En las últimas semanas, el testimonio de una joven que resultó con una deuda de más de 80,000 pesos tras acudir a un cajero automático de Banamex desató una ola de indignación y cuestionamientos sobre los protocolos de seguridad de la institución.
El caso, difundido a través de redes sociales como TikTok por la usuaria Brizanya Doll, expone la problemática recurrente a la que se enfrentan los cuentahabientes cuando terceros acceden a información confidencial para tramitar créditos no autorizados o vaciar sus fondos.
De acuerdo con el testimonio de la afectada, los hechos ocurrieron el pasado 11 de agosto cuando acudió a una sucursal de Banamex para retirar 1,000 pesos en efectivo de un cajero automático.
Minutos después de realizar la transacción, la joven recibió una alerta en su aplicación móvil que notificaba un retiro no reconocido por 7,500 pesos. Al revisar el desglose de sus movimientos, descubrió que se había abonado a su nombre un préstamo por 63,000 pesos —monto que no se reflejaba disponible en su saldo— y que el dinero existente en su cuenta, ascendiente a 21,000 pesos, había sido sustraído en su totalidad.
Sumando el monto del préstamo asignado y los cargos irregulares, la usuaria quedó con un saldo adeudado cercano a los 82,000 pesos ante la entidad financiera.
Tras percatarse de las irregularidades, la cuentahabiente acudió a la sucursal para solicitar una aclaración; sin embargo, al encontrar las oficinas cerradas, personal del lugar le sugirió interponer su reporte por la línea de atención telefónica del banco.
- Falta de soluciones inmediatas: Durante la llamada de asistencia, la respuesta de la institución se limitó a bloquear los plásticos de la afectada, sin cancelar el crédito no solicitado ni ofrecer garantías para restituir los fondos sustraídos.
- Cuestionamientos a la seguridad: Usuarios en plataformas digitales han expresado que este tipo de incidentes refleja posibles grietas en la custodia de datos personales, alimentando sospechas sobre la posible colusión de terceros o vulnerabilidades en las plataformas móviles de la banca comercial.
Hasta el momento, la institución bancaria no ha emitido una postura oficial ni ha aclarado si se cancelará el gravamen impuesto a la clienta, mientras proliferan los reclamos de usuarios que exigen mayor protección y responsabilidad a los bancos ante este tipo de modalidades delictivas.
Con información de Heraldo
