CANCÚN, QUINTANA ROO – Mientras el discurso oficial del Gobierno de Quintana Roo intentaba proyectar una imagen de bienestar y control, la realidad técnica revelada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) expone una situación crítica y alarmante para nueve delfines asegurados en las instalaciones de Dolphin Connection (anteriormente Dolphinaris).

Hace unos meses, Oscar Révora, Secretario de Medio Ambiente del estado, sostuvo que los ejemplares se encontraban en «perfectas condiciones». Sin embargo, los hechos y los documentos oficiales cuentan una historia muy distinta, una que coincide plenamente con las denuncias ciudadanas que durante tiempo alertaron sobre el maltrato y el descuido de estos animales.
La realidad técnica: Lejos de la perfección El reporte de la PROFEPA es tajante: la intervención en octubre de 2025 no fue un trámite rutinario, sino una acción correctiva necesaria debido a la presencia de estanques con agua turbia y una limpieza deficiente.
Lejos de estar en «perfectas condiciones», la autoridad federal ha documentado que los nueve delfines presentan padecimientos crónicos que ponen en duda la versión del gobierno estatal. Entre las afectaciones se encuentran:
- Lesiones y alteraciones graves en la lengua y mucosa oral.
- Afectaciones oculares y desgaste dental.
- Padecimientos crónicos que requieren valoración diferenciada.
El costo del descuido La gravedad de la situación es tal que la PROFEPA ha advertido que tres de los delfines difícilmente podrán ser trasladados debido al riesgo que supone su estado de salud actual. Esto significa que el descuido previo ha dejado secuelas permanentes que podrían condenar a estos animales a permanecer en cautiverio por incapacidad física de sobrevivir a un traslado.
Lo que dijo en sus redes Óscar Révora ante las denuncias ciudadanas y de organizaciones ambientalistas, fue un intento de tranquilizar a la opinión pública asegurando que todo estaba bajo control; en el video que grabó y que subió a sus redes sociales se aprecia el agua en perfectas condiciones, pero días antes de que él fuera, los videos de dron que se capturaron mostraban el agua turbia, por lo que hubo suposiciones de que se maquilló todo dentro del delfinario para hacerlo pasar como un lugar de calidad para los delfines.
Aunque la PROFEPA señala que actualmente se observan «cambios sustanciales» gracias a las medidas correctivas impuestas, el documento es claro: estas mejoras no eliminan las responsabilidades ni los presuntos incumplimientos detectados.
Dice en su comunicado la dependencia federal que: los nueve ejemplares presentan padecimientos que requieren seguimiento, como afectaciones oculares, lesiones y alteraciones en lengua y mucosa oral, desgaste dental y otros padecimientos crónicos que requieren una valoración diferenciada.
En términos generales, tres delfines difícilmente serán candidatos a traslados, debido al riesgo asociado con su estado de salud, mientras que para los otros seis un eventual traslado está siendo considerado con el apoyo de especialistas en el tema, siempre sujeto a una evaluación clínica actualizada, que incluya parámetros sanguíneos y de estabilidad adecuados, además de una cuarentena rigurosa que evite riesgos tanto para ellos como para los ejemplares del lugar de destino.
