Fisuras en la alianza: El PVEM se divide y pone en riesgo la Reforma Electoral de Sheinbaum

by Mario Guillermo

A escasas 24 horas de que la presidenta Claudia Sheinbaum presente formalmente su iniciativa de Reforma Electoral, el bloque oficialista enfrenta su primer gran desafío interno. El Partido Verde Ecologista de México (PVEM), aliado estratégico de Morena, ha manifestado una fractura en el Senado que podría comprometer la mayoría calificada necesaria para aprobar la enmienda constitucional.

La propuesta busca transformar el sistema político mediante la reducción de costos electorales, cambios en la representación plurinominal y el rediseño del financiamiento partidista. Sin embargo, lo que parecía un trámite seguro ha encendido las alarmas en Palacio Nacional ante la resistencia de una parte de la bancada verde.

El coordinador del PVEM en la Cámara Alta, Manuel Velasco, admitió que no existe un consenso unificado. Aunque afirmó que el análisis se hace «sin regateos», reconoció que el respaldo del partido está condicionado a la inclusión de tres demandas clave:

  1. Piso parejo en el financiamiento público.
  2. Una nueva fórmula de primera minoría para la asignación de plurinominales.
  3. Mecanismos de certificación rigurosos para blindar candidaturas contra el crimen organizado.

Velasco no descartó otorgar «libertad de voto» a sus legisladores, una medida que debilitaría el bloque de contención del oficialismo en una votación donde cada escaño es vital.

La división interna quedó expuesta con las declaraciones de sus integrantes. Por un lado, el senador Jorge Carlos Ramírez Marín advirtió que existen temas «indeclinables» y que, de no ser escuchados, la reforma difícilmente contará con el apoyo mayoritario de su fracción.

En la acera opuesta, el senador por Oaxaca, Alfonso Silva Romo, de origen morenista, adelantó que su voto será a favor de la iniciativa presidencial, sin importar el contenido final del dictamen. Esta disparidad de criterios evidencia que el PVEM no está operando como un bloque sólido ante la propuesta del Ejecutivo.

El oficialismo se encuentra en una posición delicada. Al tratarse de una reforma constitucional, requiere de la mayoría calificada (dos terceras partes del Pleno):

  • Senado: 86 votos de 128.
  • Cámara de Diputados: 334 votos de 500.

Sin el respaldo total del PVEM, y sumado a las reservas ya expresadas por el Partido del Trabajo (PT), la administración de Sheinbaum podría ver frenada una de sus promesas de campaña más ambiciosas antes de que llegue a la etapa de dictaminación.

La reforma ha generado inquietud no solo en la oposición, sino entre los propios aliados, debido a los posibles recortes presupuestales al Instituto Nacional Electoral (INE) y el rediseño del Consejo General. Mientras el oficialismo intensifica las negociaciones de último minuto, la incertidumbre en el Senado marca el inicio de lo que promete ser una de las batallas legislativas más complejas del año.

Con información de El Sol de México

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