La NASA encontró en Marte una gigantesca formación que nunca había visto en toda la misión Curiosity

by Mario Guillermo

La exploración marciana ha registrado un hito geológico sin precedentes. El rover Curiosity de la NASA descubrió en las laderas del monte Sharp una vasta extensión de terreno cubierta por pequeñas fracturas geométricas con patrón de panal de abejas. El hallazgo tuvo lugar durante las labores de prospección en Valle Grande, en las inmediaciones de Miraflores, una prominente estructura rocosa de seis metros de altura.

Las imágenes que confirmaron la magnitud del fenómeno fueron captadas los días 19 y 20 de junio de 2026, correspondientes a los soles marcianos 4.930 y 4.931 de la misión. El mosaico panorámico de 360 grados enviado por el vehículo espacial revela que estas fisuras poligonales —que miden entre cuatro y ocho centímetros de diámetro cada una— se extienden en todas direcciones, cubriendo incluso los laterales del promontorio de Miraflores.

Ashwin Vasavada, científico principal del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, calificó el paisaje como un asombroso «mar de polígonos». Aunque el explorador robotizado había detectado formaciones similares en puntos anteriores del trayecto, los equipos de la misión confirmaron que nunca se había documentado una concentración de tal densidad y extensión en un solo lugar.

Para explicar el origen de esta singular textura, el equipo científico de la NASA analiza tres hipótesis principales:

  • Desecación de barro ancestral: La teoría con mayor peso sugiere que la red de grietas se formó por la pérdida de humedad y el posterior resquebrajamiento de antiguos depósitos de lodo hace miles de millones de años.
  • Ciclos térmicos extremos: Los constantes procesos de calentamiento y enfriamiento del suelo marciano habrían contraído y fracturado la capa superficial de forma regular.
  • Compresión de sedimentos subterráneos: El peso de capas superiores pudo haber comprimido sedimentos enterrados, expulsando el agua atrapada hacia la superficie y dejando como huella la red de fisuras geométricas.

La excepcional abundancia de estos patrones convierte a Valle Grande en un punto clave para reconstruir la historia ambiental del planeta rojo, ofreciendo nuevas evidencias sobre la época en la que diversos lagos y cursos de agua fluían libremente por las zonas bajas del monte Sharp.

Por su parte, la formación de Miraflores —un montículo estrecho y puntiagudo coronado por una capa de arena— constituye un testimonio de los intensos procesos de erosión que moldearon la región. Según los especialistas, este promontorio abarcaba una superficie considerablemente más ancha antes de que el desgaste eólico e intemperismo redujeran su volumen original.

Con información de Heraldo

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