El sueño de volver a ver seres humanos orbitando la Luna tendrá que esperar un poco más. Este sábado, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, confirmó que el lanzamiento de la ambiciosa misión Artemis 2 no podrá realizarse en marzo como estaba previsto, debido a un problema técnico crítico detectado de último momento en el sistema de propulsión.
Tras años de retrasos acumulados, la ventana de lanzamiento se desplaza ahora, como fecha más cercana, al 1 de abril.
El anuncio cae como un balde de agua fría para la comunidad científica, especialmente porque apenas 24 horas antes la agencia había mostrado un optimismo inusual, fijando el despegue para el 6 de marzo tras lo que parecía ser un ensayo general exitoso.
Sin embargo, la precisión aeroespacial no admite dudas. Según explicó Isaacman a través de su cuenta en X (antes Twitter), los ingenieros identificaron durante la noche un fallo en el flujo de helio en una de las etapas del cohete. Este componente es vital para la presurización de los tanques de combustible, y su mal funcionamiento obliga a devolver el megacohete al Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB) para reparaciones profundas.
Isaacman, consciente de la expectativa global, envió un mensaje de calma comparando la situación con los desafíos de la década de los 60:
«Entiendo que la gente esté decepcionada, pero en los años 60, cuando la NASA logró lo que la mayoría creía imposible, hubo muchos reveses. Lo que estamos haciendo nunca se ha replicado desde entonces», recordó el administrador.
La misión Artemis 2 no es un vuelo cualquiera: será la primera vez en más de 50 años (desde el fin del programa Apolo en 1972) que una tripulación humana viaje hacia el satélite natural. El equipo, compuesto por tres estadounidenses y un canadiense, tiene la tarea de orbitar la Luna para probar los sistemas de soporte vital antes de que la misión Artemis 3 intente, finalmente, un alunizaje tripulado.
A diferencia de la era de la Guerra Fría, el programa Artemis no busca solo «clavar una bandera». El objetivo final es establecer una base científica y una presencia humana permanente en la Luna, sirviendo como trampolín para futuros viajes a Marte. Por ahora, el gigante de metal regresará al hangar, recordándonos que el espacio sigue siendo un entorno implacable donde el margen de error debe ser cero.
Con información de Heraldo
