Las autoridades federales de los Estados Unidos han reactivado de manera oficial la búsqueda de una mujer acusada de haber inventado un diagnóstico de enfermedad terminal con el único objetivo de lucrar con la buena fe de sus familiares, amigos y donantes particulares. El caso ha tomado una nueva dimensión luego de que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) incluyera formalmente a la sospechosa en su lista de personas más buscadas, renovando los esfuerzos de localización tras varios años de evadir a la justicia.
La implicada fue identificada como Vanessa O’Rourke, originaria del estado de Pensilvania, quien enfrenta cargos federales por fraude. De acuerdo con el expediente de la investigación criminal, el presunto engaño comenzó en el año 2015, cuando O’Rourke comunicó a su círculo cercano que había sido diagnosticada con glioblastoma, uno de los tipos de cáncer cerebral más agresivos, letales y de rápido avance que existen en la medicina.
Conmovidos por la aparente gravedad de la situación, familiares, conocidos y miembros de la comunidad local se organizaron de inmediato para lanzar campañas masivas de recaudación de fondos a través de internet, así como eventos benéficos para apoyarla a costear los supuestos gastos médicos especializados.
Las pesquisas conducidas por los agentes federales desvelaron una cruda realidad detrás de la campaña solidaria:
- El argumento internacional: O’Rourke convenció a más de un centenar de benefactores de que la única opción para salvar su vida era trasladarse a Australia para someterse a un tratamiento médico experimental de última generación.
- La cifra estafada: Gracias a la ola de solidaridad, la mujer logró recaudar una suma superior a los 11,000 dólares en donaciones en efectivo.
- Falsas bitácoras de salud: Mientras la sospechosa enviaba actualizaciones periódicas a sus familiares asegurando que seguía «luchando por su vida» en el extranjero, el FBI constató que durante su estancia en Australia nunca pisó un hospital, sino que se dedicó exclusivamente a realizar actividades turísticas y de recreación costeadas con el dinero de la estafa.
Los documentos judiciales presentados ante la corte federal detallan que la totalidad de los recursos obtenidos de manera ilícita fueron desviados a gastos personales y viajes recreativos.
El FBI ha solicitado la colaboración de la ciudadanía para dar con el paradero actual de Vanessa O’Rourke, advirtiendo que la sospechosa podría estar utilizando identidades falsas o haber abandonado nuevamente el país. Organizaciones civiles de apoyo a pacientes con cáncer han condenado enérgicamente el hecho, señalando que este tipo de fraudes daña severamente la credibilidad de las plataformas de recaudación y afecta a las personas que verdaderamente necesitan asistencia económica para sobrevivir.
Con información de Heraldo
