Lo que debió ser un viaje de ensueño a bordo de un crucero de la compañía Carnival se transformó en una emergencia médica internacional para la joven estadounidense Kirsten Lindsey. Durante una escala vacacional en Honduras, Lindsey sufrió una grave lesión en la zona de la ingle tras lanzarse de una tirolesa turística, un incidente derivado de presuntas fallas de seguridad que hoy mantiene a su familia en medio de una severa crisis financiera debido a los estratosféricos costos de hospitalización y traslados aéreos.
De acuerdo con el testimonio de su pareja, Blake Ford, el origen del percance radicó en que la cuerda de seguridad de la tirolesa estaba mal conectada al arnés del columpio. Al activarse el mecanismo, el cabo se tensó de forma violenta y repentina directamente entre las piernas de la joven antes de que esta cayera al agua.
Aunque en los primeros instantes Lindsey supuso que el golpe no pasaría de un hematoma común, con el transcurrir de las horas la situación médica se tornó crítica. El dolor se intensificó al punto de la parálisis y la inflamación en la zona afectada alcanzó el tamaño de una pelota de béisbol, encendiendo las alarmas de los vacacionistas.
Tara, madre de la víctima, relató que pasaron más de 12 horas críticas dentro de la enfermería de la embarcación. Ante la gravedad del cuadro clínico, se determinó que el buque debía realizar una evacuación de emergencia hacia el puerto de Costa Maya para poder trasladar a la paciente a una instalación hospitalaria en tierra firme.
La atención de la emergencia médica a bordo y la logística de traslado internacional acumularon costos inmediatos para la familia:
- Peaje médico en el barco: Previo a poder desembarcar para la evacuación, los deudos tuvieron que liquidar una factura de 4,000 dólares por la asistencia brindada en el consultorio del crucero.
- Cifra acumulada: Entre las tarifas de la enfermería marina, el puente aéreo y el posterior ingreso hospitalario, la deuda ascendió rápidamente a los 50,000 dólares.
Ford explicó a medios locales que la evacuación por aire representaba la única alternativa viable para salvar la integridad física de su pareja. Tras sortear horas de retraso logístico, Lindsey fue ingresada a un aeropuerto local para abordar un avión privado con destino a Fort Lauderdale, Florida, donde fue recibida de urgencia en el Hospital HCA Florida Aventura para ser sometida a su primera intervención quirúrgica.
Una vez estabilizada, la joven regresó a su estado natal para continuar bajo tratamiento especializado en el Centro Médico Christus Highland, ubicado en Louisiana.
Actualmente, Lindsey se encuentra a la espera de una segunda cirugía programada para corregir las secuelas de la lesión. Para hacer frente a los cobros médicos derivados de la presunta negligencia de los operadores de la tirolesa, sus allegados abrieron una campaña de recaudación de fondos a través de la plataforma GoFundMe. Hasta el mediodía de este martes 21 de julio, la iniciativa solidaria ha logrado recolectar 14,235 dólares gracias al apoyo de la comunidad civil.
Con información de Heraldo
