Padres viajaron por 100 kilómetros con su hijo muerto en la parte trasera, creyeron que «estaba dormido»

by Mario Guillermo

Lo que inició como un viaje familiar por el norte de Italia terminó en tragedia luego de que un hombre de 31 años sufriera un infarto masivo en el asiento trasero del vehículo en el que viajaba junto a sus padres, quienes recorrieron aproximadamente 100 kilómetros sin percatarse de que su hijo había fallecido.

El suceso se registró a las 7:30 de la mañana en la autopista A21, en el tramo comprendido entre los peajes de Casteggio y Voghera, mientras la familia de origen rumano se desplazaba con destino a la ciudad de Turín.

Según las primeras reconstrucciones de las autoridades locales, la víctima —quien contaba con antecedentes de afecciones cardíacas leves— se encontraba durmiendo al momento del incidente. Esta condición impidió que manifestara señales de auxilio o reflejara un estado de agonía visible para los ocupantes de los asientos delanteros.

El padre, a cargo de la conducción, y la madre, en el asiento del copiloto, mantuvieron la marcha asumiendo que el joven permanecía profundamente dormido:

De acuerdo con las declaraciones de los progenitores, el hombre pronunció sus últimas palabras minutos antes de quedarse dormido. Las pericias preliminares sugieren que el infarto se produjo de forma fulminante durante el sueño, causándole la muerte de manera prácticamente instantánea.

Los padres descubrieron la situación al intentar despertarlo tras recorrer decenas de kilómetros por la transitada arteria vial, momento en que solicitaron la intervención médica, confirmándose el deceso en el lugar.

El caso ha generado conmoción en la opinión pública y renovado la atención sobre la detección temprana de eventos cardiovasculares. Ante este tipo de emergencias, la Organización Mundial de la Salud (OMS) detalla las principales señales de alerta y condiciones de riesgo:

  • Sintomatología principal: Opresión o dolor agudo en el pecho que puede extenderse hacia el brazo izquierdo, la espalda, el cuello, la mandíbula o el estómago, frecuentemente acompañado de falta de aire, sudor frío, náuseas o mareos.
  • Factores de riesgo: Mantenimiento de dietas no saludables, sedentarismo, consumo de tabaco, ingesta nociva de alcohol y exposición prolongada a la contaminación ambiental.

Con información de Heraldo

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