El papa León XIV ha dado un contundente paso en su lucha contra la pederastia. A solo unos meses de su elección, el sumo pontífice ha impuesto su primera sanción de «tolerancia cero» en esta materia, retirándole el estado clerical a un diácono, un castigo que la Iglesia Católica considera de los más severos.
La decisión, que responde a las persistentes demandas de las asociaciones de víctimas de abuso, fue confirmada por fuentes de la diócesis. Según los informes, el proceso canónico fue gestionado directamente por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el organismo vaticano responsable de estos casos. Fue este dicasterio el que elevó la recomendación final al Papa, quien procedió con la sanción.
La pérdida del estado clerical es una de las penas más duras que la Iglesia puede aplicar. Con esta medida, al diácono se le prohíbe de forma permanente ejercer cualquier función sacerdotal, como oficiar misas, administrar sacramentos, dar sermones o impartir clases en seminarios y parroquias. En esencia, la sanción le retira toda autoridad para actuar o hablar en nombre de la Iglesia. Este movimiento reafirma el compromiso del nuevo Papa con una política de cero tolerancia ante los abusos, enviando un claro mensaje a la comunidad católica y al mundo.
Con información de Milenio
