Sospechoso de ataque en Washington dejó manifiesto contra Administración Trump

by Mario Guillermo

Nuevos detalles sobre el tiroteo ocurrido durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca han salido a la luz este domingo. Según reveló The New York Post, Cole Allen, de 31 años y presunto autor del ataque, envió un extenso manifiesto a sus familiares apenas diez minutos antes de abrir fuego, en el cual detallaba un plan meticuloso para atentar contra la administración del presidente Donald Trump.

El documento, que consta de 1,052 palabras, establece una jerarquía de «prioridades» para el ataque. Allen identificó específicamente como objetivos a los altos mandos del Gobierno, con una notable excepción: el actual director del FBI, Kash Patel, quien fue el único alto funcionario excluido de su lista de blancos.

En el texto, el joven originario de California justifica sus acciones bajo una retórica política incendiaria, describiéndose como un ciudadano que se negaba a permitir que un «traidor» actuara en su nombre, en una clara alusión al presidente Trump, quien se encontraba presente en el evento al momento del incidente.

Un aspecto que ha llamado la atención de los investigadores es la táctica de armamento utilizada. Allen especificó en su manifiesto el uso de perdigones en lugar de balas sólidas, argumentando que buscaba evitar que los proyectiles atravesaran las paredes y causaran víctimas colaterales ajenas a su lista.

Incluso dedicó un apartado al Servicio Secreto, indicando que debían ser «incapacitados de forma no letal» si era posible.

«Espero que lleven chalecos antibalas porque disparar al centro de masa con escopetas destroza a quienes no los llevan», escribió el atacante.

Durante el tiroteo, un oficial de la División Uniformada fue alcanzado por un impacto; sin embargo, su equipo de protección balística evitó que sufriera heridas mortales.

Quizás el punto más crítico del manifiesto es la burla de Allen hacia el dispositivo de seguridad del evento. El atacante expresó su asombro ante lo que percibió como una vulnerabilidad total en el hotel y el transporte, contradiciendo sus expectativas de un despliegue masivo de vigilancia.

«Esperaba cámaras en cada esquina, micrófonos ocultos y agentes armados cada tres metros. Lo que recibí es nada. Ni una maldita seguridad», sentenció Allen en el documento.

Hasta el momento, las autoridades federales no han emitido un comunicado oficial sobre estas brechas de seguridad mencionadas por el tirador, mientras el país asimila lo que pudo haber sido una tragedia de proporciones históricas en el corazón de la capital estadounidense.

Con información de Milenio

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