El proyecto de implementación de taxímetros en el servicio de taxis del Sindicato “Andrés Quintana Roo” comenzará en una primera etapa con mil unidades, aunque estas operarán inicialmente sin el sistema de videovigilancia anunciado.
De acuerdo con el secretario general del gremio, Rubén Carrillo, el programa se encuentra en su fase final y únicamente espera la autorización del Instituto de Movilidad de Quintana Roo (Imoveqroo). La meta es que al menos el 50% de las más de 8,600 unidades del sindicato cuente con taxímetro antes de que concluya el año.
El nuevo esquema busca eliminar la discrecionalidad en los cobros mediante una tarifa calculada con base en costos operativos, tiempos de recorrido y valor por kilómetro, con el fin de dar mayor certeza tanto a usuarios como a operadores.
Sin embargo, la instalación de cámaras de seguridad enfrenta un obstáculo técnico: aunque ya se adquirió equipo para 250 taxis, las cámaras no pudieron configurarse para transmisión en tiempo real y fueron devueltas a Estados Unidos para ajustes. Una vez resuelto el problema, se prevé una prueba piloto con 200 unidades.
Esta separación entre taxímetro y videovigilancia ha generado fricciones con el Gobierno estatal, que ha señalado previamente que la presencia de cámaras es condición necesaria para autorizar el uso del taxímetro, al considerarse un elemento clave para la seguridad y la confianza ciudadana.
La implementación del taxímetro ocurre en medio de constantes quejas por tarifas variables y conflictos en zonas turísticas, por lo que el sindicato busca profesionalizar el servicio y reducir inconformidades. Se espera que en las próximas semanas el Imoveqroo emita la resolución definitiva para iniciar esta transformación gradual del transporte en Cancún.
