DAVOS, SUIZA — En una intervención que ha dejado atónita a la élite financiera y política reunida en el Foro Económico Mundial, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, exigió la apertura inmediata de negociaciones para la adquisición de Groenlandia. El mandatario vinculó la propiedad de la isla con la supervivencia de la seguridad occidental y el futuro de la Alianza Atlántica.
Trump aseguró que solo Washington posee la capacidad técnica y militar para «desarrollar y mejorar» lo que calificó como un «gigantesco pedazo de hielo», advirtiendo que Dinamarca es incapaz de garantizar su soberanía.
En un discurso cargado de contrastes, el líder estadounidense descartó —por ahora— el uso de medidas militares para tomar el control del territorio, aunque subrayó el poderío de su país tras las recientes acciones en Venezuela.
«Probablemente no conseguiremos nada a menos que decida utilizar una fuerza excesiva, con la que seríamos imparables, pero no lo haré», declaró Trump. «No tengo necesidad de usar la fuerza, pero necesitamos ser los dueños para defenderla».
Trump presentó la anexión de Groenlandia como una «pequeña petición» en compensación por las décadas en las que, según su visión, Estados Unidos ha financiado casi la totalidad de la OTAN. El mandatario recordó la Segunda Guerra Mundial para cuestionar la capacidad defensiva de Dinamarca, señalando que el país nórdico «cayó en solo seis horas» frente a los nazis, dejando la protección de Groenlandia en manos de tropas estadounidenses.
El mensaje para sus aliados fue una advertencia directa: «Pueden decir que sí y lo apreciaremos; pueden decir que no y lo recordaremos».
Más allá de la cuestión territorial, Trump aprovechó el foro para arremeter contra el rumbo actual de la Unión Europea. Criticó duramente tres pilares de la política continental:
- Inmigración: Denunció la falta de controles fronterizos.
- Energía: Arremetió contra las políticas de energías renovables.
- Defensa: Recriminó el bajo gasto militar de los socios europeos.
«Amo a Europa, pero no está avanzando en la dirección correcta», sentenció, vinculando el destino económico de ambos continentes al liderazgo de Estados Unidos.
Con información de Milenio
