La intención del Gobierno de Quintana Roo de modificar el esquema de cobro del Visitax quedó finalmente descartada. En una decisión tomada prácticamente al cierre del proceso legislativo, el Congreso del Estado avaló mantener sin cambios el modelo actual del Derecho a Visitantes Extranjeros para el ejercicio fiscal 2026, lo que obligó a rehacer números y ajustar de manera significativa el Presupuesto de Egresos.

El anuncio lo hizo el procurador fiscal, Amadeo Condado Espinoza, durante su comparecencia nocturna ante la Comisión de Hacienda, Presupuesto y Cuenta. Ahí informó que la propuesta de convertir a hoteles, anfitriones y plataformas digitales en responsables directos del cobro fue retirada tras la presión y el rechazo expresado por el sector hotelero, que alertó sobre complicaciones operativas y riesgos legales.
La decisión tuvo efectos inmediatos en las finanzas estatales. El Presupuesto de Egresos 2026 pasó de una proyección inicial de 56 mil 513 millones de pesos a 53 mil 981 millones, una reducción que se explica, en buena medida, por el desplome en la expectativa de recaudación del Visitax: de casi 2 mil 900 millones de pesos previstos originalmente, ahora sólo se estiman 386 millones.
El ajuste no fue menor. El mayor recorte se concentró en el rubro de inversiones estratégicas, que sufrió una caída de alrededor de mil 600 millones de pesos, al pasar de 2 mil 500 millones a apenas 900 millones, dejando abierta la pregunta sobre qué proyectos quedarán en pausa o serán redimensionados.
Horas después, el Gobierno del Estado difundió un comunicado para matizar el impacto político de la decisión. Aseguró que el cobro del Visitax se mantiene vigente, aunque sin trasladar su retención a los servicios de hospedaje, y subrayó que existe respaldo del sector turístico para que los recursos obtenidos se destinen al bienestar de la población.
En el mismo mensaje, la administración estatal reiteró que el total de lo recaudado por este derecho será destinado a infraestructura turística, competitividad de los destinos y protección de los recursos naturales, al tiempo que prometió que cualquier cambio futuro se hará mediante diálogo y consenso.
Con este ajuste, el Visitax sigue siendo un tema sensible y sin resolver del todo: se mantiene el cobro, pero se reduce de forma drástica su impacto financiero, mientras el presupuesto estatal absorbe las consecuencias de una reforma que no logró avanzar.
