Lo que comenzó como un hábito aparentemente inofensivo en la adolescencia se ha transformado en una sentencia de muerte para Kayley Boda, una joven residente de Manchester. A sus 22 años, Boda ha recibido una noticia devastadora: debido al uso intensivo de vapeadores, solo le restan aproximadamente 18 meses de vida.
La historia de Kayley se remonta a sus 15 años, cuando comenzó a utilizar cigarrillos electrónicos. Según su propio testimonio, compartido con el fin de alertar a otros jóvenes, su dependencia escaló rápidamente hasta alcanzar las 600 inhalaciones semanales. Este consumo masivo ocurrió durante una etapa crítica en la que sus pulmones aún se encontraban en proceso de formación, lo que provocó un deterioro irreversible en su sistema respiratorio.
Los primeros signos de alarma aparecieron dos años después de iniciar el hábito. La joven relató haber sufrido de tos con sangre y la aparición de ronchas extrañas, síntomas que inicialmente desconcertaron a los especialistas.
Debido a su corta edad, el cuerpo médico no sospechó inicialmente de una enfermedad oncológica, ya que la agresividad del ataque pulmonar que presentaba Kayley es extremadamente rara en pacientes jóvenes. Tras múltiples estudios, los doctores confirmaron el peor escenario: cáncer pleural en fase cuatro.
Esta variante de la enfermedad afecta directamente la pleura (la membrana que recubre los pulmones) y ha sido catalogada como terminal. El pronóstico más optimista otorgado por los médicos británicos le da apenas un año y medio de vida.
Pese a la contundencia del diagnóstico, Kayley Boda no se ha rendido. La joven busca acceder a un tratamiento experimental en Alemania como última esperanza para prolongar su tiempo de vida. No obstante, los especialistas advierten que las posibilidades de éxito son mínimas debido al avanzado estado de la enfermedad.
Hoy, desde Manchester, Kayley utiliza su voz para lanzar una advertencia global: el vapeo no es un juego. Su caso se suma a la creciente lista de advertencias médicas sobre los efectos a largo plazo de los químicos presentes en estos dispositivos, especialmente en organismos que aún no han alcanzado la madurez biológica.
Con información de Heraldo
