El debate sobre la seguridad en los procedimientos estéticos ha vuelto a encender las alarmas en el país. Este martes 19 de mayo, las autoridades sanitarias locales confirmaron que una joven de 23 años se encuentra bajo estricta observación médica tras sufrir graves complicaciones derivadas de una lipotransferencia realizada en un establecimiento no autorizado en el barrio Jardín, en Ibagué.
El preocupante caso ocurre en medio de la conmoción nacional provocada por la trágica desaparición de Yulixa Toloza, una mujer de quien se perdió el rastro el pasado 13 de mayo en el barrio Venecia, al sur de Bogotá, tras someterse a una lipólisis láser, y cuyo cuerpo habría sido presuntamente localizado en las últimas horas.
A raíz de una denuncia interpuesta el pasado lunes 11 de mayo, comisiones de inspección de la Secretaría de Salud de Ibagué se trasladaron hasta el establecimiento, registrado bajo el nombre comercial de Piel Canela. Tras la auditoría física y documental, los funcionarios determinaron que el lugar operaba al margen de la ley para este tipo de intervenciones.
La dependencia estatal fue enfática al señalar que el centro de estética solo contaba con registros para tratamientos cosméticos superficiales y carecía por completo de las licencias, la infraestructura y el personal capacitado exigido por la legislación colombiana para realizar cirugías invasivas.
A pesar de la gravedad de la emergencia inicial que obligó a su traslado hospitalario, la secretaria de Salud de Ibagué, Yennifer Guzmán, ofreció un parte de calma respecto a la evolución de la joven afectada.
“En este momento podemos entregar un parte de tranquilidad: la paciente se encuentra estable y recibiendo el tratamiento médico requerido, el cual no le ha sido negado y, por el contrario, se le ha garantizado desde su ingreso a la institución de salud”, declaró la funcionaria.
Frente a la coincidencia de estos dos casos de negligencia médica en menos de una semana, las autoridades de salud han lanzado un fuerte llamado de advertencia a la población para evitar que sigan operando las llamadas «clínicas de garaje».
“En estos espacios únicamente pueden realizarse tratamientos superficiales que no representen riesgos para la salud. Por eso, es fundamental verificar que cuenten con la debida autorización, habilitación y acreditación para prestar servicios estéticos o plásticos invasivos, y que el personal encargado sea idóneo”, concluyó la Secretaría de Salud en su comunicado oficial.
Mientras la paciente continúa su proceso de recuperación, la dependencia confirmó que iniciará un proceso administrativo sancionatorio que podría derivar en la clausura definitiva del local Piel Canela, de manera paralela a las investigaciones penales que asuma la Fiscalía General de la Nación por lesiones personales y ejercicio ilegal de la medicina.
Con información de Heraldo
