El empresario local Walter Balam denunció en un canal de televisión nacional que la administración de Tulum, encabezada por Diego Castañón Trejo, está realizando cobros excesivos que están asfixiando al sector comercial.

Aunque este testimonio pudiera parecer un caso aislado, la realidad es que muchos negocios locales se están viendo obligados a bajar las cortinas definitivamente debido a estas imposiciones fiscales y operativas, las cuales llegan en el peor momento posible: una temporada sin afluencia turística.
De acuerdo con su declaración, solo por el servicio de recolección de basura se le solicitó un pago de 27,004 pesos, mientras que a otro local de mayor tamaño le habrían cobrado 4,717 pesos, sin una explicación clara sobre los criterios de esta disparidad.
El punto más crítico de su denuncia ocurrió al tramitar un cambio de nombre y licencia de funcionamiento. Para este proceso, las autoridades le exigieron un pago superior al medio millón de pesos, con la condición de que fuera liquidado exclusivamente en efectivo.
Esta ola de clausuras y cierres masivos ocurre en un contexto crítico para el destino. Tulum enfrenta actualmente una severa crisis turística marcada por una baja ocupación hotelera, playas afectadas por el sargazo y comercios vacíos, lo que deja a los comerciantes y trabajadores locales sin ingresos para subsistir ni para afrontar estas cuotas gubernamentales.
