PUNJAB, PAKISTÁN. – Una serie de hallazgos documentados mediante una investigación encubierta ha puesto bajo la lupa al hospital público THQ Taunsa, en la provincia de Punjab, tras detectarse un alarmante brote de VIH que afecta a cientos de menores. Los reportes señalan la reutilización sistemática de jeringas y la violación de protocolos básicos de esterilidad como las causas probables de esta crisis humanitaria.
Entre finales de 2024 y octubre de 2025, las autoridades sanitarias registraron 331 casos positivos de VIH en niños de la región. El fenómeno fue detectado inicialmente por un médico local, cuyas sospechas derivaron en una grabación encubierta que sacó a la luz prácticas médicas que especialistas califican como «catastróficas».
Las filmaciones obtenidas a finales de 2025 documentan al menos 10 incidentes de alto riesgo en la administración de medicamentos:
- Contaminación cruzada: El personal utilizaba una misma jeringa para extraer dosis de frascos múltiples destinados a diferentes pacientes.
- Higiene deficiente: Se observó a personal médico manipulando residuos biológicos y aplicando inyecciones sin el uso de guantes estériles.
- Materiales expuestos: Insumos quirúrgicos fueron hallados abiertos y en contacto con superficies contaminadas, violando cualquier estándar de seguridad.
Expertos consultados advierten que el uso de cánulas intravenosas en pacientes pediátricos agravó la situación, al ofrecer una vía de entrada directa para virus y bacterias en un entorno donde la asepsia era prácticamente inexistente.
La reacción gubernamental ha sido objeto de críticas. Aunque en marzo de 2025 se anunció la suspensión del director médico del hospital, reportes recientes indican que el especialista continúa ejerciendo en un centro de salud distinto. Por su parte, la actual gerencia del hospital THQ Taunsa ha desestimado las grabaciones, alegando que podrían estar fuera de contexto o ser antiguas.
El gobierno regional de Punjab ha evitado vincular directamente al hospital con el brote, sugiriendo que factores externos, como clínicas privadas no reguladas o transfusiones de sangre sin control, podrían ser los responsables.
Organismos internacionales como Unicef y la OMS ya habían advertido previamente sobre las deficiencias estructurales en el sistema de salud de Pakistán, citando la escasez de insumos y la gestión hospitalaria deficiente.
Especialistas en salud pública subrayan que el problema no es solo técnico, sino cultural y económico: la alta demanda de tratamientos inyectables y la presión por «estirar» recursos limitados han creado el escenario perfecto para una tragedia sanitaria que ahora marca la vida de más de 300 familias en la región.
Con información de Heraldo
