Un fallo judicial ha desatado una ola de indignación tras conocerse la sentencia contra Arnold Oforiwaa, quien confesó haber asesinado con extrema saña a su pareja sentimental. Pese a la brutalidad del crimen y a la evidencia presentada, el juez encargado determinó que la capacidad cognitiva del agresor es un factor atenuante, otorgándole una pena reducida.
Oforiwaa admitió ante las autoridades haber atacado a la víctima —cuya identidad se mantiene reservada— asestándole 258 puñaladas. El motivo, según su propia declaración, fue un ataque de celos derivado de la atención que la mujer le brindaba al hijo recién nacido de ambos.
Un crimen transmitido en directo
La crueldad del caso alcanzó niveles alarmantes cuando se reveló que el sujeto transmitió en vivo el momento en que la víctima se desangraba. Una vez consumado el asesinato, el sentenciado tomó al bebé y se tomó diversas fotografías (selfies) posando sobre la sangre de la mujer.
A pesar de que Oforiwaa fue capturado en flagrancia y de la contundencia de las pruebas, el desenlace del proceso judicial ha dejado atónita a la opinión pública.
La fiscalía del caso solicitaba una condena mínima de 10 años de prisión, argumentando la «vileza» y la saña con la que se ejecutó el feminicidio. Sin embargo, el magistrado rechazó la petición alegando que el sujeto presenta un bajo coeficiente intelectual clínico.
«La visible falta de inteligencia del sujeto es una atenuante en este caso. Una década tras las rejas sería un castigo demasiado severo para alguien con sus condiciones», señaló el juez durante la lectura de la sentencia.
El fallo ha sido duramente criticado por organizaciones de derechos humanos y colectivos de defensa de la mujer, quienes consideran que la condición cognitiva no debería justificar la reducción de una pena ante un crimen de tal magnitud. Argumentan que el nivel de planificación para transmitir en vivo y la frialdad posterior al acto demuestran una comprensión clara del daño causado.
Por el momento, no se ha confirmado si la fiscalía apelará la decisión del juez para buscar una pena que sea proporcional a la gravedad del ataque.
