Como parte de su Programa de Educación Ambiental, la Fundación llevó a cabo el Circuito de Aprendizaje Ambiental “Conoce a las serpientes: del miedo al respeto”, una iniciativa que acercó a 40 estudiantes del Caribe Mexicano al conocimiento de estos reptiles, su importancia ecológica y el papel que desempeñan en el equilibrio de los ecosistemas.

Las actividades se desarrollaron en colaboración con la Biblioteca Ángeles Mastretta, en Puerto Aventuras, y el Centro Educativo Hekab Be, en Akumal, dos espacios desde los cuales se promueve el aprendizaje ambiental entre niñas, niños y jóvenes. Del total de participantes, 14 corresponden a la Biblioteca Ángeles Mastretta y 26 al Centro Educativo Hekab Be.
La iniciativa parte de una premisa fundamental: conocer la naturaleza es el primer paso para aprender a respetarla y protegerla. En el caso de las serpientes, especies frecuentemente asociadas con el miedo y rodeadas de mitos, la educación ambiental puede contribuir a modificar percepciones y fomentar una relación más informada y responsable con la fauna silvestre.
El Circuito de Aprendizaje Ambiental fue diseñado como una experiencia dinámica y participativa. Los estudiantes recorrieron tres estaciones —“Conoce a las serpientes”, “¿Mito o verdad?” y “Memorama”—, complementadas con un juego de Jeopardy y una actividad final adaptada a las edades de cada grupo.
A través del juego, las preguntas y la interacción, los participantes pudieron descubrir características de las serpientes, identificar ideas erróneas alrededor de ellas y comprender por qué estos animales forman parte de la riqueza natural de los ecosistemas.
“La educación ambiental nos permite cambiar la manera en que nos relacionamos con la naturaleza. Cuando una niña o un niño comprende que una serpiente no debe ser vista únicamente desde el miedo, sino como una especie que cumple una función dentro del ecosistema, estamos sembrando conocimiento, respeto y una nueva forma de proteger nuestra biodiversidad. Ese cambio de percepción desde edades tempranas es fundamental para construir comunidades cada vez más conscientes de su entorno”, señaló Luis Verdín, director de la Fundación Eco-Bahía México.
Más allá de transmitir información sobre una especie, el objetivo de estas experiencias es contribuir a que las nuevas generaciones desarrollen herramientas para observar, comprender y valorar la biodiversidad que las rodea.El programa busca precisamente transformar el miedo y la desinformación en conocimiento y respeto, promoviendo una convivencia responsable con la fauna silvestre y reconociendo la importancia de las serpientes para el equilibrio de los ecosistemas.
Las acciones realizadas junto con la Biblioteca Ángeles Mastretta y el Centro Educativo Hekab Be forman parte de esta visión de largo plazo de Fundación Eco-Bahía: llevar la educación ambiental fuera del aula tradicional y convertirla en una experiencia cercana, participativa y vinculada con el entorno natural del Caribe Mexicano. Ambas instituciones participaron como aliadas y colaboradoras de la iniciativa.
Con 40 beneficiarios directos, estas acciones refuerzan el trabajo de Fundación Eco-Bahía para generar conciencia ambiental desde las comunidades y acercar a las nuevas generaciones a temas relacionados con la conservación de la biodiversidad.
El impacto de este tipo de iniciativas no termina al concluir una actividad educativa. Cada estudiante que aprende a diferenciar un mito de un hecho, que comprende la función de una especie o que sustituye el temor por conocimiento puede convertirse también en un multiplicador de conciencia ambiental en su familia y su comunidad.
De esta manera, Fundación Eco-Bahía continúa fortaleciendo su Programa de Educación Ambiental como uno de los vehículos para promover una cultura de respeto hacia la naturaleza, convencida de que proteger la biodiversidad también comienza por aprender a comprenderla.
