Lo que inició como un evento focalizado a principios de mes en el sur de la entidad se ha transformado en una catástrofe ambiental de alcance estatal. A 20 días del primer avistamiento en el municipio de Pajapan, las manchas de crudo y «chapopote» han avanzado hacia el norte, impactando litorales en una extensión que ya supera los 350 kilómetros en línea recta.
La contaminación, que se detectó originalmente el pasado 2 de marzo, ha afectado de manera sistemática a los municipios de Cazones de Herrera, Tuxpan, Tamiahua y Nautla. La dispersión del hidrocarburo por las corrientes del Golfo de México mantiene en alerta a las comunidades pesqueras y a los grupos de conservación, quienes ven con preocupación cómo el crudo alcanza zonas turísticas y santuarios naturales.
El saldo de la crisis es devastador para la biodiversidad local. Hasta el momento, se ha confirmado la muerte de al menos 12 ejemplares de fauna silvestre, entre los que se encuentran:
- Delfines y tortugas marinas, principales afectados por la ingesta o impregnación de crudo.
- Aves marinas, como el caso de un pelícano rescatado sin vida.
Durante este último fin de semana, la tragedia alcanzó la zona conurbada de Veracruz-Boca del Río. En la playa Isla del Amor se reportó el hallazgo de un delfín muerto, mientras que en la zona de Villa del Mar fue localizada una tortuga marina sin signos vitales, ambos ejemplares con rastros evidentes de contaminación por hidrocarburos.
A pesar de la magnitud del desastre y la extensión del área afectada, las autoridades federales aún no han emitido un dictamen oficial sobre la procedencia del vertido. Mientras tanto, activistas y voluntarios continúan con las labores de monitoreo en las playas, ante el temor de que el arribo de residuos viscosos continúe incrementándose en los próximos días, poniendo en riesgo la temporada de anidación de tortugas que ya ha comenzado en la región.
Con información de La Jornada
