La actual Miss Universo, la mexicana Fátima Bosch, ha vuelto a sacudir las plataformas digitales tras una reveladora participación en el foro Mujeres que Transforman. La reina de belleza, de 25 años, confesó haber sido blanco de críticas y apodos despectivos durante su estancia en Tailandia, sede donde obtuvo la corona universal.
Durante su intervención, Bosch compartió que algunas personas dentro del entorno del certamen la apodaron irónicamente “Miss Hunger 2025” (Señorita Hambre). El sobrenombre surgió debido a que la modelo nunca ocultó su apetito ni su gusto por la comida, una actitud que resultó «extraña» para ciertos sectores que aún mantienen una visión rígida sobre la alimentación en el mundo de las pasarelas.
«Siempre he mantenido una relación saludable con la comida. Llevo una dieta balanceada para estar bien física y mentalmente; me sorprendió que vieran extraño que una reina de belleza disfrutara sus alimentos sin complejos», explicó Bosch ante el auditorio.
La reina universal detalló que fueron principalmente personas extranjeras quienes cuestionaban sus hábitos. Ante esto, la mexicana decidió utilizar su plataforma para lanzar un mensaje de empoderamiento, subrayando la importancia de normalizar la alimentación funcional para quienes mantienen rutinas de alto rendimiento y ejercicio constante.
Sus declaraciones han provocado una ola de reacciones divididas en redes sociales. Mientras algunos sectores mantienen posturas tradicionales, miles de usuarios han aplaudido su valentía al desafiar los estereotipos de extrema delgadez y las dietas restrictivas que históricamente han rodeado a los concursos de belleza.
Desde su coronación el pasado 20 de noviembre de 2025, el camino de Fátima Bosch no ha estado libre de obstáculos. Su triunfo se vio empañado inicialmente por rumores de fraude y cuestionamientos sobre su elección, polémicas que ha sorteado manteniendo una agenda internacional activa.
Con su reinado programado para concluir en noviembre de este 2026, Bosch parece decidida a utilizar sus últimos meses con la corona para visibilizar temas de salud mental y corporal, consolidándose como una figura que prioriza la autenticidad sobre el protocolo estético tradicional.
Con información de Heraldo
