La Fiscalía General del Estado (FGE) de Michoacán mantiene abierta una línea de investigación estratégica para determinar si Osmar “N”, el adolescente de 15 años que perpetró el asesinato de dos de sus profesoras al interior de una preparatoria local, actuó bajo el adiestramiento, acompañamiento o motivación de terceros o de células radicales en la región.
A escasos días de que expire el plazo legal para la investigación complementaria, el fiscal general del estado, Carlos Torres Piña, reveló que los deudos de las víctimas han solicitado formalmente la ampliación de los peritajes forenses y las necropsias debido al nivel extremo de violencia detectado en la escena del crimen.
De acuerdo con el funcionario, el análisis de las cámaras de videovigilancia del plantel educativo fue fundamental para documentar la meticulosa planificación y la frialdad del agresor.
“La maestra, de acuerdo al video, es atacada primeramente; posterior a la segunda agresión, este joven remata a la maestra ya estando en el suelo. Las víctimas solicitaron que se ampliara lo que son los peritajes porque se cree que dentro del actuar de este joven existió mucha violencia, mucha alevosía», detalló Torres Piña.
Uno de los ejes prioritarios del Ministerio Público es el entorno digital del menor. Las indagatorias apuntan a que Osmar «N» consumía y compartía de manera recurrente propaganda vinculada a la subcultura «Incel»(célibes involuntarios), un movimiento digital de corte misógino y extremista que ha inspirado diversos atentados masivos en los Estados Unidos.
Las autoridades buscan esclarecer cómo penetró esta ideología en la costa michoacana y si el joven recibió capacitación táctica:
- Habilidad armamentística: La fiscalía examina la destreza con la que el menor de 15 años empuñó y operó el arma de fuego durante el atentado.
- Posibles cómplices: Se rastrea si existió un autor intelectual o un facilitador que lo instigara a cometer el doble homicidio.
Pese a los avances, la investigación enfrenta dos importantes obstáculos materiales. Hasta la fecha, las autoridades no han podido establecer el origen o la ruta de compra del arma de fuego utilizada dentro de la preparatoria. Asimismo, el teléfono celular del agresor permanece desaparecido.
«No hemos podido localizar el celular, la familia no ha proporcionado más datos. Esto nos llevaría a una investigación más amplia para saber si en el caso de Lázaro Cárdenas hubiera algún grupo con estas características e influencias», admitió el fiscal.
El ataque armado se registró en las aulas del centro escolar cuando el alumno abrió fuego de manera directa y a quemarropa contra las docentes, quienes perdieron la vida en el sitio. Tras detonar el arma, el agresor fue sometido por sus propios compañeros de clase, quienes lograron desarmarlo y retenerlo hasta el arribo de las fuerzas policiales. El caso mantiene consternado al sector educativo del estado por el nivel de letalidad mostrado a tan corta edad.
Con información de Heraldo
