Tras una dolorosa agonía de dos meses en la Unidad de Quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, una bebé de poco más de un año de edad falleció a causa de las severas lesiones sufridas mientras se encontraba bajo el cuidado de la pareja de su madre. La tragedia, que mantiene conmocionada a la localidad de Bormujos, se encuentra bajo una exhaustiva investigación judicial y policial para determinar las responsabilidades penales del sospechoso.
El fatídico episodio se desencadenó el pasado 30 de marzo, coincidiendo con el regreso de la familia de una procesión de Semana Santa. De acuerdo con las declaraciones ofrecidas por la madre de la menor, Andrea Burdalo, a diversos medios de comunicación españoles, ella se encontraba en la vivienda cuando el llanto de la pequeña la alertó de que algo marchaba mal en el cuarto de baño.
«Se puso a bañar a mi niña y en cuestión de nada, de tres o cuatro minutos escuché el primer llanto de mi niña», relató Burdalo de forma desgarradora.
Al aproximarse para verificar la situación, la progenitora descubrió que la piel de la bebé presentaba graves afectaciones, por lo que fue trasladada de urgencia al centro hospitalario. Pese a los esfuerzos del cuerpo médico por estabilizarla y salvarle la vida, la gravedad de las quemaduras —que alcanzaron casi el 60% de su superficie corporal— provocaron su deceso el pasado viernes 29 de mayo.
El relato de la madre aporta elementos clave que la policía científica y el juzgado de instrucción evalúan minuciosamente para reconstruir la dinámica de los hechos:
- El móvil del ataque: Burdalo sostiene que su entonces pareja habría actuado motivado por un cuadro de «celos» patológicos, derivados de la atención que ella le brindaba a la menor y del contacto estrictamente necesario que mantenía con su expareja y padre biológico de la niña.
- Comportamiento errático: La madre detalló que el día del suceso el hombre mostró una actitud «rara» y evitaba sostenerle la mirada, arrastrando la tensión de una discusión de pareja ocurrida días antes.
- La coartada del sospechoso: El presunto agresor argumentó inicialmente que se trató de un accidente doméstico, alegando que se ausentó brevemente para buscar una toalla dentro del mismo baño donde, según la madre, todo se encuentra «a la mano».
La naturaleza y distribución de las heridas levantaron sospechas inmediatas entre el personal sanitario del Hospital Virgen del Rocío, quienes constataron que la bebé presentaba quemaduras profundas en la totalidad de su cuerpo, con excepción de las manos, los pies y una zona de la boca. Ante este patrón, la institución activó de inmediato el protocolo judicial por maltrato infantil.
La madre interpuso una denuncia formal contra el acusado y rompió todo vínculo afectivo y de comunicación con él desde el día del incidente. No obstante, las autoridades locales confirmaron que el sospechoso aún no ha sido detenido ni imputado formalmente, ya que la justicia se encuentra a la espera del informe definitivo de la autopsia forense para determinar con precisión científica si existió dolo o una negligencia criminal.
Entre lágrimas, Andrea Burdalo describió las irreversibles secuelas que padeció su hija antes de fallecer, detallando que la pequeña perdió los párpados, sufrió quemaduras en las córneas y daños permanentes en el cuero cabelludo. «Lo siento en el alma, pero que acabe como mi hija o que lo encierren es lo único que pido», sentenció la mujer, exigiendo justicia inmediata ante los tribunales andaluces.
Con información de Heraldo
