Lo que inicialmente parecía el estallido reiterado de tanques de gas domésticos en medio de un voraz incendio forestal en Le Porge, al suroeste de Francia, dio paso a un hallazgo histórico tan peligroso como inesperado. Al consumir la vegetación, las llamas dejaron al descubierto un depósito subterráneo con cientos de proyectiles y municiones de la Segunda Guerra Mundial que permanecían enterrados y olvidados desde hace más de ocho décadas.
Tras intensas jornadas de trabajo, brigadas especializadas de desminado lograron recuperar y neutralizar alrededor de 400 piezas de artillería militar, un operativo que finalmente permitió autorizar el retorno de la mayoría de los residentes evacuados a sus viviendas.
Durante los momentos más críticos del fuego, la secuencia ininterrumpida de detonaciones generó alarma entre los equipos de emergencia y los habitantes. Las autoridades locales confirmaron que las altas temperaturas alcanzadas por el incendio provocaron la autodetonación de gran parte del material bélico.
El alcalde de Le Porge, Martial Zaninetti, relató que únicamente durante la segunda noche de la emergencia se contabilizaron más de 100 explosiones, una experiencia que describió como «el sonido de una guerra». El edil aseguró que el municipio no tenía registro alguno de la existencia de estos polvorines bajo su territorio y reveló que uno de los proyectiles salió proyectado e impactó contra una vivienda, sin que afortunadamente se reportaran personas heridas.
El comandante del cuerpo de bomberos, Thomas Mimiague, detalló que las labores de extracción permitieron identificar un peligroso inventario de armamento de origen tanto alemán como francés:
- Proyectiles de mortero de diverso calibre.
- Municiones antitanque de alto poder explosivo.
- Pertrechos y pertrechos de infantería utilizados durante el conflicto bélico de mediados del siglo XX.
Si bien no se ha establecido una conclusión oficial sobre el origen del depósito, las autoridades francesas manejan como hipótesis principal que el arsenal fue abandonado precipitadamente por las tropas al término de la contienda armada.
Aunque la mayor parte de la población ha podido reincorporarse a su vida cotidiana, las fuerzas de seguridad mantienen acordonadas ciertas zonas del bosque mientras los equipos de desactivación concluyen el barrido preventivo del terreno.
Con información sobre Heraldo
