Netflix le pagó 500 mil dólares a Alex Honnold por escalar 101 pisos en edificio de Taipei

by Mario Guillermo

El pasado domingo, las calles de Taipei fueron testigo de una hazaña que desafió las leyes de la física y, para muchos, las de la ética financiera. El escalador estadounidense Alex Honnold conquistó los 508 metros del rascacielos Taipei 101 en la modalidad de free solo, sin cuerdas ni protección. Sin embargo, tras la euforia del éxito, ha surgido una cifra que ha encendido el debate: 500 mil dólares.

Ese fue el pago que la plataforma de streaming Netflix otorgó al deportista por arriesgar su vida en un evento transmitido globalmente en vivo. Para una audiencia que observó atónita cómo Honnold se separaba de la muerte por apenas milímetros de agarre, la suma —aproximadamente 8.5 millones de pesos— resulta «insuficiente» frente al riesgo asumido.

Mientras Honnold pasaba poco más de dos horas escalando la estructura que fuera la más alta del mundo entre 2004 y 2010, Netflix registraba niveles de audiencia masivos. Expertos en la industria señalan que las ganancias publicitarias y de suscripción para la plataforma superan por mucho la inversión realizada en el pago al escalador.

La crítica no se ha hecho esperar en redes sociales, donde usuarios acusan a la compañía de «abusar de su poder» al monetizar un espectáculo donde el protagonista no tenía margen de error. «Netflix escuchaba las campanillas de la caja registradora mientras un hombre colgaba de un hilo de acero», comentaron analistas del sector.

Pese a la controversia económica, el entorno de Honnold asegura que su motivación no fue puramente monetaria. El escalador dedicó meses de entrenamiento previo, utilizando cuerdas de seguridad en el mismo edificio para memorizar cada movimiento, antes de realizar el ascenso definitivo en solitario.

Para Honnold, el reto representaba consolidar su legado histórico. Aunque el Taipei 101 ocupa actualmente el undécimo puesto entre los edificios más altos del mundo (superado por gigantes como el Burj Khalifa de Dubái y sus 828 metros), sigue siendo uno de los retos arquitectónicos más complejos para la escalada urbana.

La hazaña deja en el aire una pregunta incómoda para el mundo del entretenimiento: ¿Existe una cifra justa para televisar un evento donde el fracaso significa, inevitablemente, la muerte? Para Alex Honnold, parece haber sido «un día más en la oficina»; para Netflix, un éxito rotundo de marketing; pero para el público, queda el sabor amargo de un contrato que puso precio a la supervivencia.

Con información de Excélsior

Related Posts

Leave a Comment