Elementos de la Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala capturaron a Rigoberto “N”, un hombre de 55 años acusado de herir de gravedad a su hija de 19 años y a su nieta recién nacida tras someter a la joven a un procedimiento quirúrgico rudimentario e ilegal en el interior de su domicilio. El imputado enfrenta cargos formales por los delitos de parricidio y feminicidio en grado de tentativa.
Los hechos se registraron en una vivienda ubicada en el Puerto San José, en el departamento de Escuintla, luego de que diversos reportes ciudadanos alertaran a las fuerzas de seguridad sobre gritos de auxilio y una presunta agresión violenta contra una mujer.
Al ingresar al inmueble, los oficiales de la PNC localizaron a la joven de 19 años y a la bebé recién nacida con heridas de gravedad extrema. Ambas víctimas fueron estabilizadas y trasladadas de urgencia a un centro hospitalario de la región, donde permanecen internadas bajo pronóstico reservado en estado delicado desde el pasado 5 de junio.
Por su parte, el agresor fue neutralizado en el lugar y puesto a disposición del Ministerio Público. Durante la audiencia inicial, un juez de control dictó la medida cautelar de prisión preventiva justificada, otorgando un plazo legal para el desarrollo de las investigaciones complementarias que permitan esclarecer el móvil del ataque.
El caso ha generado profunda consternación debido a las declaraciones emitidas por el propio detenido ante medios de comunicación internacionales:
- Justificación del ataque: En una entrevista televisiva para el programa Primer Impacto, Rigoberto «N» confesó haber utilizado un cuchillo de cocina para abrir el vientre de su hija, argumentando que lo hizo bajo la creencia de que la joven albergaba una entidad maligna.
- Testimonio del agresor: “Demonio, ese era demonio, así era el gran bulto, negro. Eso salió primero. Yo le aclamé a Dios y salió la criatura, pues”, declaró el imputado ante las cámaras de televisión, mostrando signos de un aparente brote psicótico o delirio místico.
La Fiscalía General de la Nación coordinará en los próximos días una serie de evaluaciones psiquiátricas y valoraciones forenses para determinar el estado mental del procesado al momento de cometer el crimen. Asimismo, las autoridades locales mantienen bajo resguardo el entorno familiar para garantizar la seguridad de las víctimas sobrevivientes, mientras la comunidad médica concentra sus esfuerzos en la recuperación de la madre y la menor afectada.
Con información de Heraldo
