Un trágico caso de presunta violencia y negligencia policial conmociona a la comunidad de Parelheiros, en la zona sur de São Paulo. Un joven obrero de 26 años perdió la vida tras recibir un disparo en la cabeza por parte de un policía militar de 35 años, quien presuntamente lo confundió con un delincuente en fuga. A pesar de la gravedad del hecho, el agente recuperó su libertad pocas horas después tras el pago de una fianza.
La víctima fue identificada como Guilherme Dias Santos Ferreira, un joven empleado de fábrica sin ningún tipo de antecedente delictivo. De acuerdo con las investigaciones, el incidente ocurrió la noche del viernes, justo en el momento en que Guilherme caminaba hacia una parada de autobús tras concluir su turno de trabajo.
Al momento de ser abatido, el joven portaba únicamente sus pertenencias personales: su teléfono celular, su cartera, un libro y una vianda con comida.
Según el boletín de ocurrencia emitido por las autoridades de seguridad brasileñas, los hechos se desarrollaron en una rápida secuencia:
- El altercado previo: Minutos antes del homicidio, el policía militar había intervenido en un intento de asalto perpetrado por un grupo de motociclistas. El oficial efectuó varios disparos para dispersar a los sospechosos, logrando que uno de ellos abandonara su motocicleta en la vía pública antes de huir a pie.
- La confusión: Posteriormente, el agente observó que una persona se aproximaba al lugar donde había quedado tirada la motocicleta. Asumiendo de forma errónea que se trataba de uno de los criminales que regresaba por el vehículo, el uniformado abrió fuego a corta distancia, impactando a Guilherme directamente en la cabeza. El joven murió en el sitio de manera instantánea.
Segundos después de la detonación, un compañero de labores de la víctima se acercó a los cuerpos de seguridad para reclamar el hecho y aclarar que el joven asesinado era un trabajador que acababa de salir de la empresa.
Esta versión fue respaldada de manera contundente por el departamento de Recursos Humanos de la fábrica, el cual entregó a los peritos el registro biométrico que comprueba que Guilherme marcó su salida oficial a las 22:28 horas, apenas unos instantes antes de ser alcanzado por la bala.
El policía militar involucrado fue arrestado inicialmente en flagrancia y acusado del delito de homicidio culposo (sin intención de matar). Sin embargo, el sistema judicial le otorgó el beneficio de enfrentar el proceso en libertad tras cubrir una fianza equivalente a 6 mil 500 reales brasileños.
La Secretaría de Seguridad Pública de São Paulo informó que el caso ha sido atraído por las instancias de asuntos internos para esclarecer con precisión las circunstancias del disparo. Mientras tanto, familiares y amigos de Guilherme exigen una investigación profunda y que el cargo sea reclasificado, argumentando que la actuación del agente fue una ejecución desmedida contra un ciudadano inocente.
Con información de Heraldo
