En medio de un discreto pero continuo despliegue de las fuerzas federales y locales, la tumba de Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», exlíder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), se convirtió en el epicentro de la atención pública el pasado viernes 17 de julio. La movilización de allegados al cementerio privado Recinto de la Paz coincidió con la fecha en la que el capo habría cumplido 60 años de edad, marcando el primer homenaje luctuoso de este tipo tras su fallecimiento en febrero de 2026 durante un operativo militar en Tapalpa, Jalisco.
Desde las primeras horas de la jornada, camiones de carga arribaron al camposanto zapopano para descargar más de 30 arreglos florales de magnitudes extraordinarias, al grado de requerir el uso de grúas mecánicas para ser trasladados y colocados junto al mausoleo familiar.
Las estructuras florales, muchas de las cuales superaban los dos metros de altura, rindieron una explícita apología a la identidad y gustos del capo, conocido también en el mundo delictivo como «El Señor de los Gallos». Entre los arreglos destacaron:
- Figuras temáticas: Diseños monumentales con formas de gallos y un caballo elaborados íntegramente con flores.
- Imágenes religiosas: Réplicas florales dedicadas a San Judas Tadeo, figura de alta devoción dentro del esquema cultural del narcotráfico.
- Firmas anónimas: Un arreglo particular de rosas acaparó las miradas al portar una tarjeta con la leyenda «Lo extrañamos mucho. Sus muchachos y leales amigos», firmado únicamente con las iniciales «R.S.», cuya identidad permanece bajo el anonimato.
La lápida principal, labrada bajo el nombre de Rubén Oseguera Cervantes con la inscripción cronológica (1966-2026), muestra una fotografía del capo sosteniendo un ave de pelea.
En el mármol se lee un mensaje de corte íntimo colocado por sus deudos, quienes lo describen como «el mejor padre, esposo, abuelo y hermano». El espacio fúnebre colinda de forma directa con los restos de Hugo César Macías Ureña, alias «El Tuli», lugarteniente de la organización que murió en los mismos eventos de principios de año y cuyo sepulcro también registra visitas constantes.
Debido al perfil del personaje y el riesgo de congregaciones armadas, elementos de la Policía Municipal de Zapopan efectuaron patrullajes preventivos en las inmediaciones del complejo, mientras que efectivos de la Guardia Nacional (GN) montaron puntos de vigilancia intermitente en las vías de acceso.
Por su parte, las autoridades del Gobierno de Jalisco aclararon que, al tratarse de una propiedad administrada por particulares, el ingreso de visitantes para depositar ofrendas se encuentra sujeto a los reglamentos internos del cementerio, confirmando asimismo que la jornada conmemorativa concluyó sin altercados ni reportes de hechos delictivos.
Con información de Heraldo
