PARÍS, FRANCIA — En un movimiento diplomático audaz y sorpresivo, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha propuesto a su homólogo estadounidense, Donald Trump, la organización de una cumbre del G7 este jueves en la capital francesa. La propuesta, revelada inicialmente por el propio Trump, incluye una iniciativa que ha sacudido las cancillerías europeas: invitar a representantes de Rusia «al margen» del encuentro.
Este acercamiento se produce en un contexto de ruptura casi total de las relaciones entre Europa y el Kremlin desde el inicio de la invasión a Ucrania en 2022. El entorno del mandatario francés confirmó este martes la autenticidad del mensaje, subrayando la intención de París de actuar como puente en los conflictos más críticos del planeta.
La propuesta salió a la luz después de que Donald Trump publicara en su red social el contenido del mensaje privado enviado por Macron. En el texto, el mandatario galo no solo sugiere la presencia rusa, sino que también plantea una mesa de diálogo ampliada que incluya a:
- Ucrania: Para abordar el conflicto bélico.
- Dinamarca: Para tratar la reciente controversia sobre la soberanía de Groenlandia.
- Siria e Irán: Temas en los que Macron afirma estar «totalmente alineado» con la visión de la Casa Blanca.
En el mensaje, Macron se dirige a Trump como «mi amigo» y muestra una disposición inusual para colaborar en Oriente Medio. Sin embargo, no oculta su desconcierto ante las ambiciones territoriales de Trump: «No entiendo lo que estás haciendo en Groenlandia», escribió el francés.
Cabe recordar que Trump ha escalado su retórica para tomar el control de la isla ártica, alegando que es una cuestión de «seguridad nacional» frente al avance de China y Rusia, una postura que ha generado fricciones con Copenhague.
A pesar del entusiasmo de la propuesta francesa, el portavoz del Kremlin informó a la agencia AFP que, hasta el momento, no han recibido una invitación formal para participar en las conversaciones de París.
La posibilidad de que funcionarios rusos pisen suelo francés para una cumbre del G7 —del cual Rusia fue expulsada en 2014— representaría un cambio de paradigma en la política exterior de la Unión Europea, que hasta ahora se había mantenido firme en su estrategia de aislar a Vladimir Putin.
Con información de Milenio
