WASHINGTON D.C. — En un movimiento que sacude el comercio global, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición inmediata de aranceles del 25 por ciento a cualquier país que mantenga relaciones comerciales con Irán. Esta medida busca aislar económicamente a Teherán en un momento de extrema fragilidad interna para el régimen persa.
«Cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán pagará un arancel del 25 por ciento», sentenció el mandatario, aplicando la medida con efecto inmediato.
El anuncio se produce en el marco de una ola de protestas que ya suma dos semanas en Irán, motivadas por el descontento ante la gestión económica y que han dejado un saldo de al menos 51 muertos. Ante esta situación, Trump utilizó su red social Truth Social para ofrecer «ayuda» estadounidense en la búsqueda de la «libertad» del pueblo iraní.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó esta postura al declarar que Estados Unidos respalda al «valiente pueblo de Irán». El mandatario estadounidense advirtió además que el gobierno iraní ha comenzado a cruzar una línea debido al uso de la violencia por parte de sus líderes, lamentando la muerte de ciudadanos.
La respuesta de Teherán no se hizo esperar. El presidente del parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, lanzó una advertencia directa este domingo: ante cualquier ataque estadounidense, las bases militares, barcos y centros logísticos de EE. UU., así como los territorios de Israel, se convertirán en «objetivos legítimos».
Paralelamente, medios vinculados al gobierno iraní, como la agencia Tasnim, informaron sobre el desmantelamiento de supuestas células terroristas y la detención de agentes presuntamente vinculados a potencias extranjeras en los últimos días.
Con información de Milenio
