Trump recibe a 11 líderes en la cumbre «Escudo de las Américas», entre ellos Milei y Bukele

by Mario Guillermo

Bajo el sol de Miami, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabeza este sábado en su exclusivo club de golf la cumbre «Escudo de las Américas». El encuentro reúne a una docena de mandatarios latinoamericanos con un objetivo claro: consolidar una coalición de derecha centrada en el combate al crimen organizado, el freno a la inmigración ilegal y la erradicación de la influencia de potencias extranjeras como China en el continente.

La cita es la puesta en marcha de lo que la administración republicana ha bautizado como la «Doctrina Donroe». Esta evolución de la histórica Doctrina Monroe busca una intervención más directa de Washington para proteger sus intereses en el hemisferio occidental.

Como antecedentes inmediatos de esta política, la Casa Blanca destaca la operación de captura de Nicolás Maduro en Caracas el pasado 3 de enero y el endurecimiento del bloqueo energético contra Cuba, acciones que han marcado el tono de la relación actual con la región.

El mandatario estadounidense ha convocado a sus socios ideológicos más cercanos, formando un bloque que Trump considera fundamental para la seguridad nacional de EE. UU.:

  • El eje del Cono Sur y Centroamérica: Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador) y el presidente electo de Chile, José Antonio Kast.
  • Socios en crisis de seguridad: Daniel Noboa (Ecuador), quien recientemente anunció operaciones conjuntas con Washington contra el narcotráfico.
  • Otros invitados: Mandatarios de Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Honduras, Panamá, Paraguay, Guyana y Trinidad y Tobago.

Expertos como Irene Mia, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), señalan que el auge de la violencia y el narcotráfico en países antes estables, como Chile y Ecuador, ha provocado que la retórica intervencionista de Trump no reciba el rechazo histórico habitual. Por el contrario, líderes como Milei han obtenido beneficios tangibles, como el reciente apoyo financiero de 20,000 millones de dólares mediante un canje de divisas.

Pese al entusiasmo de los asistentes, analistas advierten sobre dos debilidades críticas en este «Escudo»:

  1. La ausencia de los gigantes: Ni México, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, ni Brasil, liderado por Lula da Silva, forman parte de esta coalición. Al ser los puntos neurálgicos de las rutas del narcotráfico global y el control de puertos hacia Europa, especialistas sugieren que cualquier iniciativa sin ellos tendrá un alcance limitado.
  2. Agenda «negativa»: La crítica principal radica en que la agenda de Washington se centra casi exclusivamente en «amenazas» (migración y crimen), dejando de lado intereses vitales para otros socios, como el comercio, la salud y la tecnología, temas que países como Bolivia han intentado poner sobre la mesa sin éxito claro hasta ahora.

El encuentro en Doral definirá si esta alianza basada en la afinidad ideológica puede transformarse en una estructura duradera o si, por el contrario, caducará con los próximos ciclos electorales de la región.

Con información de Heraldo

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