Un presunto caso de robo de identidad y fraude con una tarjeta de crédito de alta gama ha encendido las alertas en las plataformas digitales, cuestionando los sistemas de protección de la firma financiera American Express (AMEX). El caso cobró relevancia internacional luego de que la usuaria María Lee denunciara a través de sus redes sociales un cargo no reconocido por 38,730 pesos, cuya resolución final fue fallada en su contra por la propia institución.
El incidente ocurre en un contexto donde los usuarios del sector financiero señalan de manera recurrente que los principales inconvenientes actuales no radican en los plásticos en sí, sino en la falta de seguridad de los bancos, las estafas constantes y las respuestas deficientes de los centros de atención al cliente.
De acuerdo con el testimonio de la afectada, el conflicto comenzó aproximadamente seis meses después de haber aceptado una tarjeta AMEX Platinum, un producto financiero del sector premium orientado a viajeros frecuentes gracias a sus prometidos esquemas de protección. Sin embargo, a finales de 2025, la usuaria recibió una notificación en su teléfono celular por un consumo de $38,730 pesos en una joyería que ella jamás autorizó ni realizó.
Aunque inicialmente el personal de American Express congeló el saldo y prometió un reembolso temporal mientras se ejecutaba la investigación interna, la institución revirtió la decisión un mes después. AMEX determinó que el cobro era procedente, argumentando de manera interna que el cargo se validó con el nombre de una tarjeta adicional y asegurando, además, haber intentado contactar a la cuentahabiente, una afirmación que Lee desmintió categóricamente.
La afectada expuso una serie de inconsistencias operativas que la firma crediticia presuntamente pasó por alto al momento de validar el cobro:
- Error de datos: El producto fue adquirido en línea mediante un enlace de pago y enviado a un estado de la República distinto al de la residencia de la titular, utilizando un número telefónico desconocido y un apellido mal escrito.
- Conflicto con el comercio: La usuaria se comunicó directamente con la joyería involucrada, donde le confirmaron que el dinero de la transacción les fue retirado tras el primer reporte de cargo no reconocido, por lo que el comercio tampoco posee los fondos.
- Discrepancia de plásticos: La institución sostiene que el movimiento se ejecutó con la extensión de la tarjeta, mientras que los registros de la aplicación móvil de la afectada demuestran que el cargo se indexó directamente a la tarjeta titular.
Ante la negativa de la Unidad de Atención Especializada (UNE) y del departamento de fraudes de American Express para reabrir el caso, la usuaria inició acciones legaes formales. Para salvaguardar su historial crediticio y evitar caer en el Buró de Crédito por un adeudo apócrifo, Lee interpuso una denuncia penal ante la Fiscalía por robo de identidad, y solicitó la intervención de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y de los organismos reguladores correspondientes.
Por su parte, los criterios oficiales de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) insisten de manera anual en que no existen instrumentos financieros inherentemente deficientes, sino que su efectividad está ligada a la gestión y la prevención. Sin embargo, la viralización de este caso ha llevado a diversos usuarios a sumarse al exhorto de evitar la contratación de estos plásticos ante la aparente vulnerabilidad de sus blindajes de seguridad.
Con información de Heraldo
