Félix Rojas, de 44 años y residente de Brooklyn, enfrentó ayer cargos en el Tribunal Penal de Manhattan tras entregarse a las autoridades en relación con un perturbador incidente ocurrido en un vagón del metro de Nueva York. Rojas está acusado de cometer un acto sexual con el cadáver de Jorge González, de 37 años, en un hecho que presuntamente tuvo lugar hace aproximadamente tres semanas.
Fuentes del New York Post revelaron que Rojas se presentó voluntariamente ante la policía el pasado domingo, acompañado por su hijo. Durante su comparecencia, se le observó con los ojos enrojecidos y mostrando signos de cansancio.
La víctima, Jorge González, fue hallada sin vida dentro de un tren cerca de la estación Whitehall Street. Las circunstancias exactas de su fallecimiento aún no han sido esclarecidas. Sin embargo, se cree que González se desvaneció alrededor de las 8:00 p.m. del 8 de abril, poco después de fumar un cigarrillo que le habría ofrecido una mujer. Aproximadamente tres horas después, Rojas abordó el mismo tren.
Imágenes de cámaras de seguridad capturaron el momento en que Rojas interactuó con el cuerpo inerte de González alrededor de las 11:20 p.m. Las grabaciones también muestran a Rojas sustrayendo pertenencias de la víctima y, posteriormente, cometiendo el presunto acto sexual. Acto seguido, abandonó el vagón. Se ha informado que otro pasajero también habría registrado y robado el cuerpo antes de que un conductor hiciera el escalofriante descubrimiento.
Si bien la causa oficial de la muerte de González permanece bajo investigación, su exesposa, Teresa, de 38 años, ha manifestado su sospecha de que pudo haber sido consecuencia de cirrosis hepática, una condición que atribuye a años de severo alcoholismo. En declaraciones al New York Daily News, Teresa describió cómo la adicción al alcohol devastó la vida de González y la de su familia.
Teresa y Jorge estuvieron casados y tuvieron un hijo, quien actualmente tiene 13 años. La pareja se separó hace unos cinco años. Teresa conoció a González a los 15 años durante su fiesta de quinceañera en un pueblo de México donde ambas familias tenían lazos. Se reencontraron años después en Estados Unidos y contrajeron matrimonio cuando Teresa tenía 24 años.
La investigación sobre este horrendo caso continúa en curso, mientras la comunidad de Nueva York intenta asimilar los detalles de este macabro suceso en uno de sus sistemas de transporte público más concurridos.
Con información de El Heraldo de México
