La Secretaría de Salud Federal confirmó el hallazgo del primer caso de miasis por gusano barrenador en el estado de Puebla. El paciente, un hombre de 81 años residente de la junta auxiliar de San Bernardino Lagunas, se encuentra bajo estricta vigilancia médica tras detectarse una infestación de larvas en una herida abierta.
De acuerdo con el reporte epidemiológico, el personal sanitario intervino al adulto mayor tras localizar una infección activa en la parte baja del rostro, específicamente en la cavidad bucal. Durante la revisión, se tomaron muestras de las larvas alojadas en el tejido para su análisis en laboratorios oficiales, confirmando que se trata de la especie Cochliomyia hominivorax, conocida popularmente como la mosca del nuevo mundo.
Actualmente, el paciente permanece hospitalizado para recibir tratamiento especializado y limpieza quirúrgica de la zona afectada.
Según el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), la miasis por gusano barrenador es una infestación causada por larvas de mosca que, a diferencia de otras especies, se alimentan exclusivamente de tejido vivo de mamíferos.
El ciclo de propagación es sumamente rápido:
- Ovoposición: La mosca deposita sus huevecillos en heridas superficiales (incluso picaduras de insectos).
- Eclosión: Entre 12 y 24 horas después, las larvas emergen y comienzan a devorar el tejido.
- Desarrollo: Se alimentan de la carne viva durante 4 a 8 días antes de caer al suelo para continuar su ciclo biológico.
Aunque es más común en ganado, el salto a humanos representa un riesgo importante para la salud pública. En las etapas iniciales, se puede percibir un movimiento leve dentro de la herida. Conforme las larvas avanzan, la lesión se vuelve más profunda y comienza a producir una supuración serosanguinolenta (mezcla de sangre y suero).
Los síntomas generales incluyen:
- Fuerte malestar y molestia en la zona de la herida.
- Falta de apetito y estado de depresión.
- Riesgo de muerte en un periodo de 7 a 14 días si no se recibe tratamiento, debido a la toxicidad o infecciones secundarias.
La Senasica advierte que estas larvas tienen una característica forma de «tornillo» debido a los anillos de espinas que rodean su cuerpo cilíndrico, lo que les permite anclarse al tejido. Sin embargo, debido a su parecido con otras larvas menos peligrosas, las autoridades subrayan que es fundamental realizar un diagnóstico morfológico en laboratorios oficiales para confirmar la presencia del gusano barrenador y activar los protocolos de cerco sanitario.
Con información de Heraldo
