La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se encuentra en el centro del debate tras la implementación de su examen de admisión en modalidad digital. Lo que se proyectaba como un paso hacia la modernización y la inclusión educativa terminó por exhibir importantes grietas digitales. De acuerdo con Alina Paulín, especialista en ciberseguridad, la máxima casa de estudios subestimó los riesgos tecnológicos inherentes al proceso, abriendo la puerta al uso de herramientas de inteligencia artificial para resolver la prueba.
La transición al formato en línea tenía como propósito democratizar el acceso a la educación y facilitar la postulación de aspirantes radicados fuera de la zona metropolitana. No obstante, la ausencia de un monitoreo riguroso y la presencia de fallos de seguridad en la plataforma jugaron en contra del proyecto.
En entrevista para el programa “Horizonte H con Héctor Jiménez Landin”, transmitido por Heraldo Televisión (Heraldo Media Group), Paulín detalló la facilidad con la que algunos aspirantes evadieron las restricciones del sistema utilizando hardware externo.
«Los alumnos no fueron en absoluto tontos y pudieron ver que pudieron tener otro monitor donde podían correr la inteligencia artificial y esto fue de alguna manera tan fácil que se logró así», explicó la experta.
A esta vulnerabilidad física se sumó una falla en la logística de los contenidos: la filtración de reactivos entre los turnos matutino y vespertino. Aunque la empresa proveedora de la plataforma contaba con experiencia previa en otras instituciones del sector educativo, los controles técnicos y el nivel de supervisión implementados resultaron insuficientes para las dimensiones y el nivel de exigencia de la UNAM.
Al respecto, Paulín enfatizó que este tipo de evaluaciones «requiere mucho monitoreo, requiere mucha atención y creo que sí, pecar de ingenuos y que requiere una disciplina en las personas y en la gente que lo está aplicando».
La especialista aclaró que este escenario no debe frenar la digitalización, la cual considera indispensable para el futuro de la universidad. Sin embargo, advirtió que las capacidades de los modelos de lenguaje actuales superan por mucho los métodos de evaluación tradicionales, lo que obliga a un replanteamiento profundo sobre cómo las instituciones miden el conocimiento.
Como reflejo del avance desmedido de estas tecnologías, Paulín puso como ejemplo herramientas de última generación como ChatGPT y Claude, haciendo especial énfasis en el impacto de su potencia. Destacó que el modelo Claude Fable 5 llegó a ser frenado por el gobierno de Donald Trump en los Estados Unidos debido al riesgo potencial que representaría si cayera en las manos equivocadas. Esta realidad, apuntó, es un llamado de atención para las universidades, cuyas exigencias académicas actuales están siendo rebasadas por el desarrollo de la IA.
Tras los incidentes reportados, la discusión sobre el futuro del proceso de selección permanece abierta dentro de la comunidad académica. La principal encrucijada radica en definir si la UNAM debe perfeccionar sus candados informáticos o dar marcha atrás y retornar de manera definitiva a la aplicación de exámenes presenciales, un método que la institución operó de forma ininterrumpida durante 56 años.
Con información de Heraldo
