En un anuncio reciente que subraya la política de mano dura del gobierno de Donald Trump, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha informado que más de dos millones de migrantes han abandonado Estados Unidos desde que el mandatario asumió el poder. La cifra, que incluye deportaciones forzosas y «autodeportaciones» voluntarias, ha generado diversas reacciones y cuestionamientos sobre su metodología.
Según un comunicado del DHS, la salida de estos dos millones de personas se ha producido en menos de 250 días de la administración de Trump. El departamento detalló que aproximadamente 1.6 millones de migrantes se «autodeportaron» de manera voluntaria, mientras que más de 400 mil fueron deportados de forma forzosa. La agencia no ha proporcionado detalles sobre cómo se contabilizan estas salidas voluntarias, un punto que ha sido objeto de debate entre analistas.
Para facilitar estas salidas voluntarias, el DHS adaptó una aplicación telefónica que la administración anterior, bajo el gobierno de Joe Biden, había implementado para solicitantes de asilo. Bajo la nueva política, la aplicación se transformó en una herramienta de «autodeportación», permitiendo a los inmigrantes sin estatus legal notificar al gobierno su intención de abandonar el país.
El anuncio del DHS se produce en un contexto de intensificación de las medidas de control fronterizo. Por cuarto mes consecutivo, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP) no ha liberado a ningún inmigrante indocumentado dentro del país. Además, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha revelado planes para casi duplicar su fuerza de trabajo, en un esfuerzo que ya se refleja en las redadas que están ocurriendo a nivel nacional. Estas acciones han provocado protestas por parte de organizaciones de defensa de los derechos de los migrantes y de gobernadores demócratas.
La lucha contra la inmigración ilegal es uno de los pilares de la agenda del segundo mandato de Trump. El propio mandatario abordó el tema durante su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde criticó las políticas de fronteras abiertas, asegurando que están causando problemas en varios países. «Es hora de terminar con este fracasado experimento de fronteras abiertas», declaró, reafirmando que su gobierno ha tomado «medidas contundentes para frenar rápidamente la migración irregular».
Con información de El Universal
