Cuatro trabajadores de entre 50 y 60 años perdieron la vida en un trágico accidente laboral al caer a un pozo de alcantarillado de más de 10 metros de profundidad en la ciudad de Gyoda, prefectura de Saitama, al norte de Tokio. El suceso ha conmocionado a Japón y ha puesto el foco en las condiciones de seguridad en espacios confinados.
Los hombres se encontraban realizando una inspección de emergencia en tuberías de aguas residuales. Esta revisión había sido ordenada por el gobierno central a raíz del colapso de una carretera ocurrido meses atrás, según informó la cadena NHK.
El incidente tuvo lugar en un pozo de acceso de tan solo 60 centímetros de diámetro y que superaba los 10 metros de profundidad. De acuerdo con los testigos, uno de los trabajadores cayó inicialmente al interior del estrecho conducto. Los otros tres, en un intento desesperado por rescatarlo, también se precipitaron al fondo.
Aunque los equipos de emergencia lograron sacar a los cuatro hombres con vida del pozo, todos llegaron inconscientes al hospital, donde lamentablemente se confirmó su fallecimiento poco después.
El gobierno municipal de Gyoda ha confirmado que los obreros llevaban a cabo una revisión extraordinaria del sistema de alcantarillado. Esta tarea formaba parte de las directrices emitidas por el gobierno central tras el masivo hundimiento vial registrado en enero en Yashio, otra ciudad de la misma prefectura de Saitama.
Este lamentable accidente ha reabierto el debate sobre la seguridad en el trabajo en espacios confinados, especialmente en labores de mantenimiento de infraestructura crítica. Expertos en seguridad industrial han enfatizado que pozos de acceso tan estrechos como el de Gyoda requieren el uso de equipos especializados y sistemas de anclaje robustos para prevenir este tipo de caídas fatales.
Con información de Milenio
