Lo que debía ser una celebración familiar con motivo del Día de la Independencia de los Estados Unidos se transformó en una tragedia de seguridad pública. El Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) informó que un tiroteo registrado en las inmediaciones del paseo marítimo de Coney Island, en el distrito de Brooklyn, dejó un saldo de ocho personas lesionadas, entre las cuales se encuentran cuatro menores de edad.
El ataque armado se perpetró la noche del sábado durante una comida al aire libre que una familia realizaba en el patio de un edificio residencial de la zona costera. De acuerdo con las primeras declaraciones de la comisionada de la Policía de Nueva York, Jessica Tisch, un individuo solitario con el rostro cubierto se aproximó de manera directa al festejo y abrió fuego indiscriminadamente contra los asistentes antes de darse a la fuga.
El despliegue de las unidades de emergencia médica permitió el traslado inmediato de los heridos hacia los hospitales más cercanos del distrito:
- Víctimas en estado crítico: Los reportes hospitalarios señalan que una joven de 21 años de edad se debate entre la vida y la muerte tras haber recibido un impacto de bala directo en el tórax.
- Menores afectados: Cuatro de las ocho víctimas alcanzadas por los proyectiles son menores de edad, cuyas identidades y diagnósticos específicos se mantienen bajo reserva oficial por motivos de protección legal.
La comisionada Tisch detalló ante los medios de comunicación que el sospechoso vestía ropa completamente negra y ocultaba sus facciones con un pasamontañas del mismo color. Tras accionar su arma de fuego en múltiples ocasiones contra la multitud, el tirador escapó a pie perdiéndose entre las calles aledañas.
Hasta el cierre de esta edición, las autoridades de Nueva York confirmaron que no se cuenta con un móvil claro que explique la agresión. Los registros policiales y las entrevistas iniciales con los testigos arrojaron que no existían reportes de discusiones, riñas o incidentes previos en la reunión antes de las detonaciones. Por tal motivo, los detectives del área de homicidios y delincuencia organizada continúan analizando las cámaras de seguridad para determinar si se trató de un ataque directo o de un acto de violencia aleatorio.
Con información de Heraldo
